Los 4 dones de las personas muy sensibles según la Dra. Elaine Aron

La sensibilidad se valora de manera diferente en diferentes culturas. En las culturas donde no se valora, las personas con alta sensibilidad tienden a tener baja autoestima. Se les dice habitualmente “no seas tan sensible”. La Doctora Elaine Aron que estudió en la Universidad de York en Toronto psicología clínica y pasó por el Instituto CG Jung en San Francisco comenzó a estudiar el rasgo de temperamento innato de alta sensibilidad en 1991, junto con su esposo, el Dr. Arthur Aron, son dos de los principales científicos que estudian la psicología del amor y las relaciones cercanas. También son pioneros en el estudio de la sensibilidad y el amor mediante la resonancia magnética funcional. Ella mantiene una pequeña práctica de psicoterapia en Mill Valley en California. Ha descubierto que las personas altamente sensibles poseen estos 4 dones:

El don del conocimiento emocional
Ya desde la infancia el niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captaran aspectos que ni los adultos tienen en cuenta.

Esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre… Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello, les enseñará desde muy pequeños que la vida es a veces difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones sin saber aún que las guía, que las hace vibrar o qué afila el sufrimiento adulto.

El conocimiento de las emociones es un arma de callado poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor.

La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras piadosas, a los desengaños, a las ironías…¡Es que todo te lo tomas a la tremenda!-te dirán a menudo-, ¡Es que eres muy sensible! te comentarán otros. Y así es, pero eres lo que eres. Un don exige una alta responsabilidad, tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte, saber cuidarte.

El don de disfrutar de la soledad
Las personas altamente sensibles se encuentran bien en sus instantes de soledad. Buscan con anhelo rincones para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura… Y aunque ello no quita que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción encuentran.

Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.

El don de una existencia desde el corazón
A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado…

Y no hablamos solo de relaciones afectivas, la amistad, el cariño cotidiano, o el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa enraizada en el propio corazón.

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño…

El don del crecimiento interior
La alta sensibilidad no se cura. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde que un niño es bien pequeño. Sus preguntas, su intuición su tendencia al perfeccionista, su umbral al dolor físico, sus molestias ante luces u olores fuertes, su vulnerabilidad emocional…

No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.

Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. Entiéndete a ti.

Una vez hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal. Eres único y vives desde el corazón. Así que vive en paz, vive seguro, y sé feliz.

Para más información: http://hsperson.com/

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