PSICÓLOGOS NOS TRAEN LAS 7 QUEJAS MÁS COMUNES EN LAS PAREJAS

Sabemos que con el amor no basta y que las relaciones de parejas necesita mucho más que el sentimiento para funcionar en el largo plazo. Es necesario llegar a acuerdos y establecer compromisos, pero ¿sabemos qué es lo que nuestra pareja espera de nosotros? Las personas no reaccionamos tanto a lo que sucede sino a lo que pensamos que está sucediendo, y esto se deriva de nuestras interpretaciones.

Recordemos que toda queja es un intento de hacer que la relación funcione y mejore, aunque no siempre los métodos que elegimos para ello sean los más eficaces.

Veamos algunas quejas comunes que se escuchan dentro de una relación, no son todas las que pueden existir, por supuesto, pero son un ejemplo de casos que se repiten y que pueden tener solución, si los abordamos con la apertura y flexibilidad necesarias, sin tratar de defendernos o contraatacar a nuestra pareja que, no pocas veces, la sentimos como nuestro oponente.

1. “Ella siempre quiere hablar de problemas cuando llego de trabajar o cuando estoy cansado y me quiero ir a dormir. Parece que no puede vivir sin quejarse de algo”.

• Posibles causas
– ¿Será que no dejas otros espacios para escuchar y tu pareja se ve precisada a utilizar los únicos momentos en que te siente menos “ocupado”?
– ¿Será que realmente no has escuchado y por eso lo que a tu pareja le importa no se ha resuelto y por eso es tan insistente?
– ¿Será que de verdad te estás quejando de todo y que hay cosas que deberías resolver por tu cuenta sin esperar que tu pareja se responsabilice o corresponsabilice de todo?

• Posibles soluciones
– Ofrece tu disposición de escuchar sin actitudes de fastidio o prisa aparente.
– Hazle notar el patrón que has observado de cuándo elige hablar de esos temas importantes y ofrece (y cumple) dedicar un tiempo más propicio para ambos para conversar.
– Pregúntate por qué te es tan molesto o amenazador escuchar reclamos de tu pareja. ¿Te recuerda a algo que sentías cuando eres niño y tu mamá te regañaba?
– Quizá estés reaccionando a viejas heridas de la infancia. Busca ayuda profesional.
– Observa cómo te acercas a tu pareja para hablar. ¿Lo haces con una actitud acusadora, persecutora o de regaño?
-¿Será verdad que eliges momentos poco oportunos o quizá que tu vulnerabilidad es tan grande que necesitas de tu pareja para casi todo?
– Cambia tu patrón de comunicación por uno más empático. Recuerda que no es divertido para nadie hablar siempre de problemas.

2. “Él nunca quiere hablar de cosas importantes conmigo. Cuando mucho me dice que luego hablaremos, pero ese luego, nunca llega”.

• Posibles causas
– Se cree que si un problema no se ve no existe y entonces evadir un tema suele parecer una buena solución, pero eso implica el pensamiento mágico que los problemas se evaporarán con el tiempo como por arte de magia.
– Especialmente el hombre tiene la creencia que toda queja o comentario le obliga a dar una solución práctica.
– Los temas emocionales muchas veces no la tienen como tal y entonces el sentirse en desventaja por no saber como actuar o poder resolver este tema lo hace replegarse y guardar silencio.
– Se teme que si se abre un tema, vendrá una cascada de temas pasados que volverá a reclamar con esa “memoria infinita” que parece tener. También que acabaremos discutiendo horas.

• Posibles soluciones
– El que tu pareja deje de hablar de un tema que te niegas a escuchar no es signo de que ya “se le pasó la locura”, sino que quizá se ha resignado y está acumulando resentimiento al interior de la relación por no sentirse escuchada.
– Aún así acabarás pagando las consecuencia de lo que sea que le moleste, pues recuerda que lo que no se dice, se actúa. Es mejor escuchar.
– No te sientas obligado a ser sólo tú quien aporte una solución.
– Escucha a tu pareja, averigua qué espera de ti y qué espera que suceda para que este problema lo considere resuelto.
– A partir de lo que escuches entonces también di tus necesidades y entren en una negociación.
– Mantengan la discusión con turnos para hablar y escuchar y denle un tiempo límite al tema antes de llegar a conclusiones y acuerdos.
– Manténganse en el tema que han empezado a discutir y eviten abrir múltiples temas simultáneos.
– Evita también traer reclamos del pasado distante. No pretendas arreglar la relación en 2 horas.

3. “Quiero tener relaciones sexuales más frecuentemente que lo que mi pareja quiere y no me gusta ser yo quien siempre inicie el acercamiento”.

• Posibles causas
– Es normal que las parejas tengan distintas necesidades e impulsos sexuales.
– El tema de la sexualidad es muy íntimo y puede hacer sentir a una pareja vulnerable o afectar su auto estima si se siente rechazada o no deseada.
– Existe el mito que el hombre siempre debe estar sexualmente disponible al abordaje de su pareja.
– Quizá haya otros asuntos sin resolver en la relación que estén afectando la sexualidad.

• Posibles soluciones
– Hablen abiertamente y sin acusaciones del tema. Conocer que tu pareja tiene un deseo distinto quizá te ayude a darte cuenta que no es que no le seas atractiva.
– Es habitual que el deseo se modifique con el tiempo, pero si esto se convierte en un problema, quizá valga la pena ver a un especialista en sexualidad o a algún terapeuta de pareja.
– Quizá no es tan malo que tú seas quien inicie el juego sexual. Finalmente si esto funciona podrías tú tener ese rol en la relación.

4. “Le mando mensajes que no me contesta o lo hace de manera seca. A veces pienso que la cosa es conmigo porque veo que de pronto pone likes en el Facebook a otras personas, responde amablemente o me doy cuenta que se ha conectado al Whatsapp pero aún así no me responde”.

• Posibles causas
– La inmediatez de las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea han hecho de personas con baja autoestima, ansiosas u obsesivas padecer más estos problemas.
– Como tecnológicamente es posible contestar de inmediato se omite el elemento humano acerca de la voluntad del otro de hacerlo cuando tu lo necesitas.
– Muchas veces la frecuencia o longitud de las conversaciones se vuelven una especie de repelente para el que se siente obligado a responderte, pero que teme que eso se prolongue en el tiempo en una conversación banal y sin fin del tipo “mi amor, adivina que hizo la perrita ahorita…” “oye, qué color de vestido me pondré el fin de semana”, o la pregunta de “¿qué haces?” 74 veces al día.
– Puede haber enojos inconscientes o reclamos no escuchados que hagan a la pareja ser muy insistente o al otro no responder los mensajes.

• Posibles soluciones
– Si de verdad es tan importante mejor llama. Si no llamas es que no es tan importante y entonces espera una demora razonable.
– Si los mensajes nunca son respondidos hazle saber a tu pareja cómo te hace sentir eso y busquen juntos una solución razonable.
– Deja de espiar la actividad de tu pareja en las redes y servicios de mensajería.
– Quizá tenga una buena razón para comunicarse con otros más allá de que te esté poniendo el cuerno por chat.
– Busca ser más sensible con tu pareja y no dejes mensajes sin responder. Lo mismo te cuesta escribir un “te quiero” que un “no molestes”.
– Pueden acordar enviar y responder mensajes cariñosos en horarios en que cada uno esté más disponible por cuestiones de trabajo.
– ¿Será que inconscientemente quieres buscar un pleito para canalizar el enojo que sientes por otra cosa y por eso no respondes o insistes tanto en que el otro lo haga ya?
– Si te pone en gran ansiedad que tu pareja no responda, quizá debes buscar ayuda.

5. “Yo se que esta relación no es buena para mi, pero no puedo evitar llamarle o buscarle a pesar de eso”.

• Posibles causas
– ¿Qué te mantiene en una relación qué reconoces como “no buena”; miedo, masoquismo, codependencia?
– Nos volvemos adictos y dependientes de otro como una manera de evadir problemas personales que no queremos enfrentar.
– El otro se vuelve el foco del problema y la compulsión de buscarle conjura temporalmente la obsesión inconsciente.

• Posibles soluciones

– Hazte estas preguntas:
• ¿Qué es lo que no quiero enfrentar?
• ¿Qué estoy esperando que suceda al volverle a buscar?
• Si se fuera para siempre de mi vida, a qué cosas tendría que enfrentarme? ¿En que ocuparía mi tiempo?

– Atiende las causas profundas de esto. No busques terapia de pareja, sino terapia individual para encontrar qué te mantiene ahí.

6. “Mi pareja debería saber lo que quiero. Se lo he dicho muchas veces y si después de todo este tiempo no lo ha sabido entender, entonces yo creo que la relación no le importa”.

• Posibles causas
– A veces no somos tan claros para expresar nuestras necesidades y creemos que lo hemos sido.
– Existe el mito que el amor debería hacerte clarividente, por lo que la falta de clarividencia significa necesariamente desamor.
– Hay personas pasivo-agresivas que traducen su enojo con inacción o con “errores” u “omisiones” inconscientes.
– Temes que una negativa a una petición tuya signifique rechazo y prefieres hacer corajes no obteniendo lo que deseas al no pedirlo que reeditar sentimientos de la infancia no resueltos.

• Posibles soluciones
– Se claro y específico acerca de qué, cuándo y cómo necesitas algo.
– Si tu pareja te ha hecho peticiones que no has cumplido, revisa tus emociones. Muy probablemente haya un enojo que no estás sabiendo manejar o expresar claramente.
– Si has pedido cosas con claridad y tu pareja continúa incumpliendo, pregúntate que haces en una relación con una dinámica tan tóxica.
– Una terapia de pareja o un taller para parejas puede ser una buena idea en este caso.

7. “Por qué he de ser yo el/la que siempre tiene que llamar, buscarle, invitarle, recordar las fechas especiales, etc.”

• Posibles causas
– Tú no “tienes” que hacer nada. Tu “eliges” ir jalando el carrito de la relación porque quieres que la relación funcione, pero quizá el otro no quiere lo mismo que tú.
– ¿Por qué no te lo dice abiertamente?, quizá porque es emocionalmente inmaduro y no sabe cómo hacerlo.
– Eres tú el que hace cosas porque: “si no lo hago yo el otro no lo hará”.
– Es tu gran necesidad la que te obliga a actuar por los dos, pero eso es también un comportamiento ineficaz.

• Posibles soluciones
– Hazle saber a tu pareja tu sentir. No desde un “tú nunca haces nada”, sino desde un “me gustaría que tú también hicieras”.
– ¿De verdad crees que si dejas de hacer todo en la relación se paralizará?
– ¿Lo has intentado o es más un temor? Y si resulta ser cierto, ¿es esta la relación en la que quieres estar?

Fuente: este post proviene de wradio donde puedes consultar el contenido original.
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