¿Descubre Cómo sanar tu Estómago?

¿Vives con reflujo, gastritis, gases, hinchazón intestinal, estreñimiento o diarrea? ¿Tu estómago te está gritando? ¿Quisieras mejorar su estado? Sanar una enfermedad gastrointestinal no es complicado y puede ser rápido.

Para que el estómago sea sano, su contenido debe ser muy ácido. ¿CÓMO ASÍ?

Las sensaciones producidas por las disfunciones estomacales engañan a muchos. Pensar que la gastritis, el reflujo, los gases y las úlceras se producen por exceso de acidez estomacal, es uno de los errores más comunes. Esta creencia errática redunda en un consumo exagerado de medicamentos antiácidos y, pese a ello, en persistencia de la enfermedad gastrointestinal.

Los antiácidos parecen ser la mejor solución indicada porque suprimen los síntomas, pero en realidad, y curiosamente, los síntomas mencionados, que ocasionan tantas molestias a las personas, se deben principalmente a la baja producción de ácido clorhídrico estomacal, una condición llamada hipoclorhidria.

Vamos a ver algunos comportamientos típicos de un estómago hipoclorhídrico para entender por qué produce los síntomas que puedes estar sufriendo, y por qué parecen ser causados por exceso de acidez.

Un estómago disfuncional

En un estómago hipoclorhídrico la producción de ácido clorhídrico es baja. Por lo tanto, el contenido estomacal no es lo suficientemente ácido como para iniciar todas las otras funciones digestivas, pero sí lo suficiente para irritar la pared estomacal, el duodeno y el esófago.

En esta condición, el estómago no estimula la producción adecuada de moco protector, pero su acidez es suficiente para irritar la pared estomacal, ahora desnuda por la falta del moco protector. Con esto empieza un círculo vicioso: la disminución de producción de ácido clorhídrico causa una disminución de producción de moco protector, lo que a su vez ocasiona irritación y atrofia de las células que producen el mismo ácido.

Debido a una concentración de ácido clorhídrico demasiado baja:

1 No se estimula la contracción del esfínter esofágico inferior y ocurre reflujo gastroesofágico.

2 No se estimula el píloro, lo que causa un vertimiento prematuro del contenido estomacal en el duodeno. Esto irrita el duodeno y puede causar reflujo biliar hacia el estómago, agravando la condición de hipoclorhidria, dado que la bilis es muy alcalina.

3 No se esteriliza el contenido estomacal, lo cual permite la proliferación de patógenos dentro del sistema digestivo. Esta condición llamada disbiosis suele causar inflamación intestinal, desórdenes inmunes y problemas metabólicos.

4 No se convierte el pepsinógeno en su forma activa, la pepsina. El pepsinógeno es una sustancia producida por el estómago que, para ser transformada en pepsina e iniciar la digestión de proteínas, debe estar expuesta a un PH estomacal muy ácido (inferior a 2).

Por esta razón no se inicia la digestión adecuada de proteínas y ello, en consecuencia, desencadena hinchazón abdominal, gases y otros desórdenes digestivos. En esta condición, la cantidad de problemas metabólicos que pueden ocurrir por deficiencias en aminoácidos es enorme, ya que éstos son esenciales para la producción de neurotransmisores, hormonas y enzimas metabólicas.

5 Los nutrientes no se convierten y por eso ocurre una mala absorción de muchas vitaminas y minerales, lo que también puede generar una gran cantidad de disfunciones metabólicas.

Por su deficiencia de ácido clorhídrico, al ser vertido en el duodeno, el contenido estomacal llamado quimo no logra estimular adecuadamente:

• La secreción de jugos pancreáticos, necesarios para la neutralización del quimo y la continuación de los próximos pasos de la digestión.

• La secreción de bilis, necesaria para la neutralización del quimo, la absorción adecuada de aceites y la eliminación del colesterol dañino.

la rehabilitación del estómago o de una enfermedad gastrointestinal

Tal como lo recomienda la medicina biológica, con solo hacer ejercicio, hidratarte mejor, evitar consumir líquidos con las comidas, bajar el consumo de carbohidratos y leche, y suspender el uso de antiácidos, puedes mejorar tu condición estomacal.

RGB básico

Para ayudar a tu cuerpo a restablecer con rapidez la concentración óptima de jugos gástricos, debes romper el círculo vicioso antes mencionado y acidificar tu contenido estomacal. Para acelerar la rehabilitación de tu estómago, recomendamos el uso de un producto a base de clorhidrato de betaína.

También puedes tomar una dosis de este producto natural para digerir con más facilidad la tradicional cena de Navidad o esa comida con amigos que nunca termina.

Puedes utilizar un producto que contiene Pepsina para facilitar la digestión de proteínas y como parte de un tratamiento, hasta que tus funciones estomacales logren activar tu propio pepsinógeno.

Para activar en tu estómago la producción propia de ácido clorhídrico, es necesario estimular una enzima llamada anhidrasa carbónica. El zinc es el mineral que se encarga de cumplir esta función.

Una consideración errónea, basada en un desconocimiento de las funciones estomacales, dice que los problemas gástricos comunes se deben tratar con antiácidos. Tal consideración nació de una medicina dirigida a la supresión de síntomas, no a la rehabilitación de las funciones óptimas.

Hoy, gracias a las pruebas diagnósticas específicas de PH estomacal, sabemos que, para que el estómago esté sano, debe tener un PH muy ácido, entre 1 y 2. Además, su tiempo de reacidificación, después de haber sido neutralizado por la ingestión de alimentos alcalinos, no debe superar los 20 minutos.

Para ciertos casos de personas que sufren de una gastritis más aguda, la fase de transición que conduce a la salida del círculo vicioso antes mencionado puede ser dolorosa, pero generalmente no dura más de una o dos semanas. Quien no tiene esta información y entra en tal fase de transición dolorosa puede pensar que es mejor abandonar el tratamiento.

Sin embargo, la duración de esta fase de transición es el tiempo que el estómago se tarda para volver a formar su capa de moco protector.

Rehabilitar tu estómago por completo puede demorar entre dos semanas y dos meses. En la mayoría de los casos, los síntomas de gastritis, reflujo, estreñimiento, gases e hinchazón intestinal desaparecen entre la primera y la segunda semana de aplicación correcta y completa del protocolo nutricional correspondiente.

Con la práctica adecuada del protocolo, puedes rehabilitar tu estómago y volver a encontrar el bienestar digestivo.

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Fuente: este post proviene de equilibriummedicinanatural.com donde puedes consultar el contenido original.

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