3 formas fáciles de sanear las energías de tu casa

¡Limpia y energiza tu casa, atrae todo lo bueno!
Con una limpieza como debe ser y algunos elementos adicionales nuestra casa se convierte en un magneto de amor.

Muchas personas al entrar en su casa en lugar de sentirse tranquilos, felices y seguros por haber llegado a su hogar experimentan ansiedad, nerviosismo, temores e inseguridades.

Piensan erróneamente que están bajo los efectos de algún “maleficio, conjuro, hechizo o brujería” que les hace sentirse mal y molestos, en medio de constantes peleas con quienes conviven con ellos y viendo como cada día se alejan de ellos la tranquilidad, la paz, el amor y la prosperidad.

Tratando de resolver el problema algunos acuden a charlatanes que se aprovechan de esa situación para prometerles arreglos que les cuestan dinero y finalmente todo queda ¡peor que antes!

Sin embargo, la solución está al alcance de todos y ¡no cuesta nada! La aplicación de algunas de las principales técnicas del Feng Shui, un ancestral sistema filosófico de estética y armonía, desarrollado en China desde hace más de dos mil años, nos ayuda a encauzar nuestras energías de modo tal que estemos en armonía con la naturaleza externa, e interna.

¡Convierte tu casa en un magneto de amor!

Por supuesto, las técnicas del Feng Shui comprenden muchos otros aspectos, que van desde el diseño de la casa, hasta la disposición de los muebles, el jardín, los colores que se usan y muchos elementos básicos que se estudian convenientemente.

Sin embargo, las recomendaciones que verás a continuación te colocarán en el camino de la armonía, y verás como al ponerlas a funcionar notarás un cambio inmediato en tu entorno que a su vez se traducirá en paz interior, alegría, amor y prosperidad

¿Por dónde empezar?

Según el Feng Shui nuestra casa es un organismo vivo, la puerta de entrada sería la boca, la cocina el estómago, los dormitorios el corazón, en fin, cada parte tiene lo suyo. Asimismo la puerta trasera la que elimina todo. De ahí que como nuestro cuerpo debe estar muy limpia, particularmente los baños y la cocina.

Si la casa tiene dos puertas, una delantera, y otra trasera seguir el recorrido de la limpieza es bien fácil puesto que se empieza por delante y se va limpiando hasta sacar toda la basura por detrás. Si vas a baldear porque tienes un piso que se preste a echarle bastante agua, comienzas desde la entrada y vas hacia el fondo. Si vas a barrer de la misma forma.

¡Elimina los trastos! ¡Qué nadie fume dentro de la casa!

Sin embargo, la mayoría de los apartamentos donde viven muchas personas solamente tienen la puerta de entrada. Otros tienen dos puertas, en edificios con pasillos que poseen una cocina con salida extra u otra puerta similar. En ese caso procedemos como en lo anterior, empezando por la principal y terminando por la secundaria.

Cuando solamente hay una puerta no hay problema si se sigue esta técnica: se empieza a limpiar desde atrás de la casa y se saca por la puerta principal. En este caso el organismo actúa como una especie de expulsión similar a cuando algo nos cae mal y vomitamos, que expulsamos por la boca. Así que no te preocupes.

Resumiendo lo anterior: Si la casa tiene dos puertas una de entrada y otra de salida al fondo o por otro lado, empiezas por la entrada y terminas en una de salida. Si solamente tiene una puerta empiezas en el fondo y eliminas por el frente. No es complicado.
Los aromas

Si añades hojas de albahaca, menta y orégano al agua con la que vas a limpiar la casa y un chorrito de colonia o extracto de violetas suaves estás creando un ambiente fresco y propicio mucho más natural que el que se usa con productos químicos los cuales, muchas veces, causan reacciones alérgicas.

Por supuesto, los olores son muy importantes, y si aún en tu casa hay miembros de la familia que fumen, no deben hacerlo nunca dentro del hogar. No hay nada que repela más la armonía que el desagradable olor de la nicotina, el tabaco y las colillas en los ceniceros. Si alguien tiene ese mal hábito, que fume fuera de la casa, si no puede evitarlo, entonces que fume, pero nunca dentro de la casa, no permitas que las paredes, los muebles, la ropa, se impregnen con un olor que es antagónico con las buenas vibraciones. En su lugar, ramitas de inciensos naturales, o de aceites esenciales, pero no artificiales.

Los famosos trastos o “tarecos”

En algunos países nuestros les llaman “tarecos” en otros trebejos, cacharros, trastajos, cachivaches, en fin todos indican lo mismo: muebles o trastos que están de más en la casa, cajas que se almacenan con artículos que nunca se usan, objetos inútiles que lo único que hacen es estorbar, estar en el medio, inclusive se tropieza con ellos al caminar.

Una casa sobrecargada de esos trastos causa ansiedad a quienes viven en ella. Esos espacios repletos de muebles donde apenas se puede dar un paso sin darse un golpe en la pierna, armarios llenos de ropas que no se usan, papeles viejos guardados en cajas que ya no sirven para nada, estantes de cocina con alimentos que han vencido hace años, botiquines en los baños con medicinas caducas, colgajos, adornos inútiles que acumulan polvo, paredes sobrecargadas de cuadros y fotos, todo eso crea un ambiente muy cargado en el hogar, mientras menos “tarecos”, o como dice el refrán “mientras menos bultos, más claridad”. La energía no fluye bien en una casa así.

Las plantas, el orden, la armonía y equilibrio

Las plantas
Las plantas vivas, verdes colocadas dentro de la casa en las esquinas, en armonía con el ambiente ayudan a equilibrar la energía. Lo importante es que todo esté en un estilo lo más minimalista que se pueda, sin atiborrar el hogar con mobiliarios, cuadros, cajas y todo aquello que “asfixia” y agobia.

No es necesario ser rico ni tener mucho dinero para que la casa brille y sea ordenada. Hay quienes viven en un modesto estudio con una sola habitación su cocinita y baño, y lo tienen todo tan bien organizado, dispuesto, limpio y sin excesos que da gusto estar ahí. Contrario a lo que puede ocurrir en una casa mayor donde el ambiente sea asfixiante por la cantidad de adornos exagerados, muebles enormes mal colocados y en desproporción con el tamaño de la vivienda y acumulaciones de polvo, el desagradable olor a humedad, humo de cigarrillos y moho o el excesivo uso de desinfectantes artificiales capaces de causar alergias.

El razonamiento es sencillo: de la misma manera que una persona limpia no se sentiría bien viviendo en un lugar sucio, lo mismo ocurre a la inversa. La suciedad y el desorden atraen energías negativas. La limpieza y el orden las alejan y acercan buenas vibraciones.

Como se ve, con unos simples ajustes y agudizando el sentido de la armonía, la belleza, la estética y el buen gusto, aún con recursos muy limitados se puede limpiar la casa y convertirla en lo que realmente debe ser: un hogar que atraiga amor, prosperidad y alegría a toda la familia

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