Lo que no te cuentan y mata a millones de personas 11 meses

Gracias al sol nuestro organismo produce vitamina D, muy importante para la salud de los huesos, pero también para el sistema inmune, cardiovascular y respiratorio. Además, algunos estudios sugieren que podría tener un papel protector frente a distintos tipos de cáncer.

 

“La vitamina D es fundamental para mantener el equilibrio en el metabolismo del calcio en el organismo, lo que repercute directamente en el sistema musculoesquelético. De ahí que su carencia se relacione con la patología ósea”, explica Bibiana Pérez, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

 

 

Pero, además, la vitamina D interviene en la modulación de la respuesta inmunológica y en la adecuada comunicación entre las células. Así, es importante en la función del sistema inmune, cardiovascular y respiratorio y podría tener un papel protector frente a diversos tipos de cáncer”, añade la dermatóloga.

 

 

Asimismo, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos expone que la investigación epidemiológica ha mostrado que la incidencia y las tasas de mortalidad de ciertos cánceres fueron menores entre quienes vivían más al sur, donde los niveles de exposición a la luz solar son más altos que entre quienes habitan en latitudes más al norte.

 

 

Dado que la exposición a la luz ultravioleta procedente del sol propicia la producción de vitamina D, los investigadores formularon la hipótesis de que la menor incidencia y mortalidad por algunos cánceres podría deberse a unos niveles más altos de vitamina D.

 

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No obstante, el Instituto Nacional del Cáncer señala que es necesario seguir investigando en este sentido.

 

Ademas, un estudio elaborado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y publicado en la revista “Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism” ha constatado que la deficiencia de vitamina D está relacionada con la diabetes, independientemente del grado de obesidad de la persona.

 

ALIMENTOS Y SOL
Nuestro organismo puede obtener vitamina D a través de distintas vías. Una de ellas es la alimentación. Así, la doctora Pérez explica que la vitamina D se encuentra en algunos alimentos como los pescados grasos, la leche o los huevos, “pero en cantidades muy pequeñas, lo que hace que una alimentación normal no garantice el aporte adecuado de esta vitamina”.

 

En este sentido, la dermatóloga aclara que la principal fuente de obtención de vitamina D para nuestro organismo es su síntesis en la piel mediante la exposición solar.

 

“La vitamina D se sintetiza en la piel a partir de moléculas precursoras con la intervención de la luz ultravioleta, sobre todo la UVB, procedente del sol. De hecho, la reacción bioquímica que conduce a la síntesis de vitamina D en la piel implica la absorción de fotones de la luz ultravioleta”, detalla.

 

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido subraya que, para la mayoría de la población, una dieta saludable y equilibrada junto a cierta exposición solar debería ser suficiente para obtener la cantidad de vitamina D necesaria.

 

No obstante, hay ciertos grupos con riesgo de presentar carencia de esta vitamina. Entre ellos están las mujeres embarazadas y las que están dando el pecho; los niños menores de cinco años; las personas con más de 65 años; quienes apenas reciben exposición solar o aquellos que tienen la piel oscura.

 

“Las personas con la piel oscura necesitan más tiempo de exposición solar para sintetizar una cantidad suficiente de vitamina D en su piel que aquellas que tienen la piel clara. Este hecho podrá condicionar o no un déficit de vitamina D cuando viven en países poco soleados, dependiendo de su estilo de vida. En cualquier caso, siempre es posible tomar complementos de vitamina D que permitan alcanzar los niveles recomendables en el organismo”, indica la doctora Pérez.

 

La dermatóloga explica que el déficit de vitamina D podría favorecer la aparición de ciertos problemas de salud.
“Además de su importancia en la regulación del metabolismo óseo, que condiciona que su déficit sea un factor de riesgo para el desarrollo de osteoporosis, la carencia de esta vitamina se ha relacionado con otras patologías como la esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes, cardiovasculares, infecciones respiratorias y algunos tipos de cáncer como el de mama o colon”, subraya.

 

NI ESCASA NI EN EXCESO
Si bien nuestro organismo obtiene la mayor parte de la vitamina D por sus síntesis en la piel mediante la exposición solar, tomar el sol de manera excesiva también resulta peligroso.

 

“Por ello, es importante hacerlo con moderación para obtener unos niveles adecuados de vitamina D sin riesgo de padecer los efectos perjudiciales de una desmesurada exposición al sol”, indica la experta.

 

En este sentido, Pérez comenta que el tiempo que se debe permanecer expuesto al sol para una síntesis adecuada de vitamina D “es muy variable, en función de la zona geográfica donde nos encontremos, la hora del día, la estación y nuestro tipo de piel. Además, tampoco existe un consenso en cuanto a los niveles de vitamina D en sangre óptimos para la salud”, advierte.

 

Por ejemplo, en países del sur, en verano, en zonas costeras y con un 25 % de la superficie corporal expuesta (manos, brazos y cara) se estima que cinco minutos de exposición solar en las horas centrales del día serían suficientes, según la experta.

 

“Fuera de la temporada estival, el tiempo necesario aumentaría hasta cuatro veces más”, expresa la dermatóloga.

 

“En líneas generales, se puede decir que basta con exponerse al sol entre la mitad y la cuarta parte del tiempo necesario para ponerse rojo. No obstante, para algunas personas con patologías relacionadas con la exposición solar, incluso este tiempo podría ser nocivo, por lo que podrían necesitar recurrir al aporte de complementos de vitamina D y mantener una fotoprotección estricta”, afirma.

 

Curiosamente, una cantidad demasiado elevada de vitamina D también puede resultar perjudicial.

 

La doctora Pérez explica que la vitamina D es liposoluble, por lo que se elimina lentamente del organismo. “Pero la dosis administrada para llegar a hipervitaminosis D tendría que ser muy alta”, aclara.

 

Asimismo, detalla que el exceso de vitamina D “afecta fundamentalmente al metabolismo del calcio, lo que provoca hipercalcemia, que favorece el desarrollo de cálculos renales, problemas vasculares, neurológicos e, incluso, aumenta el riesgo de fracturas”.

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