“La tristeza y la ansiedad no son enfermedades, ni deben tratarse con pastillas”

Afirma que hoy se toma “el sufrimiento normal como un trastorno mental” y eso aumenta el riesgo de ser sobremedicado. Dice que hay diagnósticos demasiado “laxos” y que en la Argentina los tiempos de internación son excesivos.

Para el psiquiatra estadounidense Allen Frances (74) corremos el riesgo de ser sobremedicados. “Uno de los problemas en el mundo moderno es que estamos redefiniendo el sufrimiento humano normal como enfermedad mental. Y con demasiada frecuencia lo tratamos con fármacos que pueden hacer más mal que bien”, dice. Este médico colaboró en la redacción del Manual Diagnóstico y Estadístico IV (DSM) -se edita en Estados Unidos y es la ‘biblia’ de los trastornos mentales definidos por la ciencia-. Pero desde que apareció la última versión, el DSM V en 2013, con ampliaciones, Frances se volvió crítico. “Estar ansioso, triste, es totalmente normal en ciertascircunstancias… No deberíamos roturarlo equivocadamente como enfermedad mental y esperar que haya una pastilla”, explica.

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En 2014 publicó un libro, crítico y polémico, que interpela desde el título: “¿Somos todos enfermos mentales?”. El psiquiatra ofrece ejemplos: “El duelo por pérdida de un ser querido es algo que pasa en todos los mamíferos, no deberíamos esperar sentirnos bien cuando perdemos a alguien, sin embargo eso podría llevar a un diagnóstico de depresión. El DSM V incluye el Trastorno Neurocognitivo Leve como si fuera una predemencia. Bueno (se sonríe), yo lo tengo: a veces no encuentro mi auto cuando lo dejo en un estacionamiento. También transforma los atracones en trastornos mentales. Con un episodio de glotonería severo, una vez por semana, durante 12 semanas, lo permite diagnosticar. Al mismo tiempo, se vuelve muy fácil señalar el Síndrome de Déficit de Atención en chicos, cuando se puede tratar de chicos que son normalmente muy activos o simplemente los más chicos de la clase”

 

– ¿Hay un aspecto de esta problemática que tiene que ver con factores sociales o culturales?

– Los factores sociales son muy importantes para lo que se define como enfermedad mental. Hablábamos del Trastorno de Déficit de Atención. Si se gastara más en las escuelas, en tener cursos con menos alumnos, más períodos de recreación y actividad física, no tendríamos tantos problemas con este tema, porque los chicos estarían más estables.
Ante la pregunta ¿por qué cree que hay un exceso de medicación?, Frances traza el paisaje que ve en Estados Unidos, que en algunos puntos puede ser similar al que se ve aquí: “El sistema de diagnóstico es demasiado laxo y los expertos de cada área de la medicina quieren que la suya sea la más importante. A veces, no tienen el tiempo necesario para conocer a su paciente. Pero el problema más grande son los laboratorios: tienen ganancias siderales. Nosotros lo llamamos ‘una promoción de la enfermedad’. Venden trastornos psiquiátricos, haciendo de cuenta que están subdiagnosticados y que se trata de un desequilibrio químico que requiere un tratamiento químico. Trabajan mucho para transformar la angustia normal en un trastorno.

– El uso de medicación, ¿puede lograr resultados más rápido en trastornos psicológicos o de ánimo?

– La tasa de respuesta con placebos para trastornos leves es superior al 50 por ciento, casi tan alta como la tasa de respuesta con el uso de pastillas. La medicación es esencial para el 5 por ciento de la población que sí las necesita, porque tiene enfermedades severas. Pero hay mucha gente que toma pastillas, que funcionan más como un placebo que otra cosa. Retornar a lo normal después de eventos difíciles de la vida sin ninguna pastilla es muy habitual. Pero si toman una pastilla, creen que es la pastilla la que solucionó el problema, no el apoyo familiar, su propia resiliencia o el paso del tiempo. La psicoterapia es tan efectiva como la medicación para problemas leves y sin crear efectos secundarios.

– ¿Nuestra sociedad tiende a magnificar la problemática del estrés?

– Magnificamos el estrés de la persona promedio, pero minimizamos los dilemas de las personas que sí están muy enfermas, que tienen insuficientes servicios para su tratamiento y vivienda. Ese es mi foco. La medicina psiquiátrica es poderosa y de mucha ayuda cuando se usa para pocos. Pero es nociva cuando se usa mal para muchos. Argentina es el último país del mundo que tiene grandes hospitales psiquiátricos, donde los pacientes pasan años o una vida entera, pese a que el movimiento mundial por la desmanicomialización empezó en los 60. Argentina tiene una excelente ley para corregir este problema (la Ley de Salud Mental número 26.657, que limita las internaciones y promueve los tratamientos ambulatorios), pero no se está poniendo en marcha. Debería haber una transición segura del sistema antiguo al nuevo, para incluir a los enfermos mentales como ciudadanos, dándoles la oportunidad de ser lo más sanos posibles sin exiliarlos en hospitales y sin correr el riesgo de darles el alta para que terminen en la calle antes de crear los espacios de atención necesarios. La atención comunitaria, ambulatoria, es muy efectiva, más económica que una cárcel o un hospital, y más humanitaria.

 

Original: http://www.clarin.com/sociedad/tristeza-ansiedad-enfermedades-tratarse-pastillas_0_1691830972.html

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