Los 5 trucos ¿Cómo dejar de pensar demasiado?

¿Te preocupas demasiado? ¿Le das muchas vueltas al sentido, las causas y las consecuencias, los porqués?

Cuando estamos tristes, tratamos de comprender perfectamente la situación que nos genera malestar para poder encontrar soluciones y respuestas.

Sin embargo, durante los últimos 20 años, numerosos estudios han demostrado todo lo contrario. Pensar demasiado produce muchísimas consecuencias adversas, ¿te has dado cuenta?: tu estado de ánimo empeora porque remueve tus pensamientos y sentimientos más negativos, no te ayuda por tanto a encontrar la solución a tus problemas pero sí acaba con las ganas de intentar solucionarlo. Solo se consigue un enfoque distorsionado y pesimista de la vida.

Si tienes tendencia a pensar demasiado, tu objetivo va a ser desarrollar la capacidad de cortar el pensamiento obsesivo, de reinterpretar y sustituir estos pensamientos por otros constructivos y realistas.

Las personas que son realmente felices tienen la capacidad de distraerse y concertarse en actividades agradables que les aleje de estas reflexiones sombrías. Las personas que les cuesta desprenderse de la información desfavorable, son las mas infelices, ya que como depende de la interpretación negativa, casi cualquier acontecimiento puede conseguir que uno se sienta mal consigo mismo.
Pensar demasiado en un problema puede terminar siendo un problema en sí mismo.

pensar mucho
¿Cómo dejar de pensar demasiado?

Esto es una tarea difícil, lo ideal es no comenzar a hacerlo, porque una vez se inicia, se siente la imperiosa necesidad de resolverlo todo.

Lo primero que tienes que hacer es cortar: ¡deja de pensar demasiado!. Hay cinco estrategias efectivas:

1 – ¡Distráete!

La actividad que elijas tiene que ser lo bastante interesante. Lo mejor son las actividades que te hacen sentir feliz, curioso, tranquilo, divertido u orgulloso.

2 – Técnica de parada de pensamiento

Consiste en decirte a ti mismo “basta” , dándote la orden de parar cuando descubres que has vuelto a pensar demasiado y parar inmediatamente de hacerlo. Tienes que darte cuenta de que has comenzado a pensar en exceso y para ello puedes ayudarte de las emociones, esas señales de advertencia que aparecerán como aviso de una manera desagradable. Entonces te das la instrucción de parar y cambias el foco de atención a lo que sea que estuvieras haciendo a aquella actividad distractora que te apetezca.

3 – Treinta minutos

La tercera es reservar treinta minutos todos los días para dedicarte a pensar en exceso…si, eso es, tendrás un tiempo limitado al día para preocuparte, pero un tiempo en concreto, no podrás hacerlo el resto del día. Si la preocupación aparece en un momento no destinado a ello, deberás posponer hasta el momento acordado.Lo ideal es que esos treinta minutos sean en un momento del día que no estés ansioso o triste. Lo mas frecuente es que llegado el momento te resulte antinatural forzar el pensamiento o directamente se te olvide.

4 – Habla con un buen amigo

Alguien comprensivo y de confianza para desahogarte y recibir consejo. Esta persona tiene que ser capaz de pensar con objetividad y no hacerte sentir peor. Tampoco podrás abusar de esta estrategia para no terminar cansando a tu amigo.

5 – Escribir esas preocupaciones

Escribir te ayudara a organizar tus ideas y encontrar sentido a muchos de tus pensamientos.

Pensar demasiado, soluciones
Tú decides sobre qué pensar
Por otro lado, será fundamental que comiences a solucionar los problemas concretos que estén a tu alcance, poco a poco, pero ponte en marcha lo antes posible. Si no tienes claro cómo, haz una lista con todas las alternativas que se te ocurran y comienza a poner en marcha las que más te convenzan.

Esta parte me encanta: Si tienes dudas, piensa en cómo actuaría alguien a quien admiras. No esperes que vengan a ayudarte o solucionarlo, actúa ya, ya que hasta el paso más pequeño ayudará a mejorar tu estado de ánimo y tu confianza.

Y reflexiona: esta preocupación que tanto te agobia ahora ¿tendrá importancia dentro de cinco años? ¿de dos? ¿de uno? , la respuesta a estas preguntas te ayudará a dilucidar la importancia real de la misma.

Si la respuesta es que sí, tendrás que centrarte en sacar un aprendizaje de la situación preocupante, crecer como persona y perseverar.

¿Y tú? ¿Qué estrategias pones en marcha para cortar las preocupaciones excesivas? ¿Nos cuentas tu experiencia?

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