Te explicamos porqué te sientes triste y desganada ultimamente

Muchos de los que ahora lean este artículo, se sentirán identificados. Se notan, o se han notado últimamente, muy agotados: Les cuesta levantarse de la cama, activarse y comenzar a realizar las tareas previstas (o no previstas) para ese día.

En medicina, hablamos de astenia cuando queremos referirnos a esa “falta de energía”. Se trata de un estado que bien podríamos asemejar al que tienen las pilas cuando ya les queda poca carga. Pero ese estado, esa astenia, no siempre es patológica.

Veamos algunas posibles causas:

– Los cambios estacionales, con sus correspondientes cambios de temperatura, pueden hacer que nos sintamos más agotados. Imagínese cuándo le resulta más fácil hacer una tarea: Una mañana de invierno, a 15-20 grados de temperatura, o una tarde de verano, bordeando los 35º.

– Haber dormido mal la noche/noches anteriores. Cuando el cuerpo no se relaja durante el sueño, y no duerme profundamente, la sensación de descanso no es completa. Y esto repercute sobre las ganas que tenemos de hacer cosas al día siguiente. En este sentido, como veremos después, sería conveniente valorar si el insomnio ha sido producido por una situación puntual, o bien si ya venimos durmiendo mal desde hace tiempo. Si así fuera, quizás sería conveniente acudir a un médico para que realizase una primera valoración.

– La falta de ejercicio físico también puede repercutir sobre las ganas que tenemos de hacer cosas. Cualquiera que haya realizado ejercicio físico de forma regular en algún tramo de su vida recordará que se sentía mucho mejor, mucho más vital. Creo que no es necesario añadir nada más en este sentido, salvo animar a aquellas personas que hayan decidido hacer algo al respecto. De todas formas, en el siguiente enlace encontrarán algunos consejos que pueden ir bien si queremos comenzar a hacer algo de deporte.

– Una alimentación basada en alimentos grasos nos produce sensación de cansancio, apatía, pocas ganas de realizar las actividades habituales. El motivo médico radica en el hecho que una digestión de grasas necesita mayor tiempo, y mayor aporte circulatorio. Es por ello que nos notamos más somnolientos, menos activos, cuando hacemos comidas abundantes en lípidos.

– En la mujer joven, la menstruación comporta una situación de hemorragia que puede llevar a una anemia. Es por ello que, ante todo cansancio de más o menos larga evolución, los médicos, en el caso de las mujeres jóvenes, solemos solicitar una analítica para asegurarnos que no es ésa la causa.

– La glándula tiroides es un órgano que “gestiona” el metabolismo del cuerpo. De forma que, cuando funciona menos de lo que debiera, todo se enlentece, incluida la capacidad para hacer alguna actividad. Hemos de sospechar que ésta es la causa cuando, además de astenia, el paciente presenta estreñimiento (siempre que anteriormente no lo tuviese, claro está) y ganancia de peso injustificada, por ejemplo. Si tal es la sospecha, hemos de acudir a nuestro médico para que nos confirme si padecemos o no del tiroides.

– Los estados de desánimo, ya sea por alguna causa conocida, o sin que sepamos bien a qué atribuirlo, también requieren una primera visita con nuestro médico. Hemos de pensar en esta causa cuando, además de la astenia, notamos (o nota la gente que nos rodea) mayor irritabilidad que de costumbre, pérdida de apetito, llanto fácil, insomnio , o bien ante la incapacidad de disfrutar de alguna actividad que, hasta ahora, sí nos hacía vibrar.

– Ni que decir tiene que el estrés que abunda hoy en día en nuestras vidas es foco de irritabilidad, y de astenia, en el sentido de pocas ganas de hacer nada. ¡A quién no le cuesta hacer algo de ejercicio al llegar a casa, tras un día en que hemos tenido que sacar adelante muchas cosas en poco tiempo…!

¿Cuándo acudiremos al médico? ¿En qué nos puede ayudar él?

Cada vez que algún paciente viene al centro explicando un cuadro de cansancio de más o menos larga evolución, solemos intentar averiguar si hay algún factor estresante en su entorno: Si en el trabajo las cosas le van bien, si con la familia tiene buena y saludable relación o no, si le preocupan otros aspectos de la vida…

Aunque así fuera, aunque encontremos algo que nos haga pensar que su cansancio tiene un importante factor “psicológico”, cuando no tenemos ninguna analítica reciente del paciente, solemos pedir una, con la intención de asegurarnos que el paciente no tiene ninguna de las alteraciones que hemos ido enumerando en este artículo: Anemia (sobre todo en mujeres que menstrúen), alteración del tiroides, una diabetes descompensada, o alguna otra enfermedad de las que consideramos frecuentes.

Cuando todo es normal, cuando tanto la analítica como la ausencia de síntomas asociados de tipo “nervioso” nos hacen pensar en una astenia por falta de ejercicio, o por la dinámica propia de la persona, solemos invitar a los pacientes a realizar actividades que les aporten placer, que les apetezcan, y siempre mejor al aire libre que en casa.

Los complejos vitamínicos pueden ayudar; pero no siempre son necesarios.

Una dieta correcta y completa ya tiene todas las vitamínas y los minerales que necesitamos. Sólo en situaciones de intolerancia a algún tipo de alimentos, o enfermedades que comporten malabsorción intestinal, estarían indicados dichos complementos. En el resto, hemos de aprender a comer bien, comer de todo, y comer moderadamente.

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