Estrategias para dominar la pereza y ser más activo.

Para evitar males mayores, como puede ser incluso una depresión, es importante que sepamos controlar la pereza y que seamos capaces de buscar ese lado positivo que todas las cosas tienen.

La pereza es uno de los llamados “pecados capitales” que puede aparecer en cualquier momento de nuestras vidas y no es fácil que se vaya. Tirarse en la cama o tumbarse en el sofá todo el fin de semana puede ser beneficioso si estamos demasiado cansados o precisamos vacaciones.

Sin embargo, el problema surge cuando el deseo de dormir o de no hacer nada es mayor que cualquier otra actividad u obligación. En este artículo te contaremos cuáles son las claves para dominar la pereza de cuerpo y de mente.

¿Qué provoca la pereza?

Básicamente no nos ayuda a cumplir con nuestras tarea diarias. Cualquier cosa que emprendamos nos resulta complicada, necesita mucho esfuerzo o requiere un aprendizaje adicional. La pereza transforma una actividad sencilla en algo completamente arduo. Es decir, que cambia nuestra percepción de la vida.

Además, provoca que desviemos la atención de lo importante, elimina el foco en los objetivos y aleja del éxito o desarrollo personal.

 

Pasos para vencer “la flojera” física y mental

Una persona vaga no es la que piensa poco, sino la que tiene problemas para enfocarse en algo que le gusta. Alguien con flojera física no es el que se lo pasa durmiendo, sino el que no puede mantener una rutina que requiera demasiado movimiento.

Si esto te resulta familiar, presta atención a los siguientes consejos:

Toma consciencia

Lo primero y principal es aceptar que se tiene pereza. Una vez que ese paso está cumplido es más fácil trabajar para mejorarlo.

Si repites muy a menudo frases como “trabajo tanto que estoy agotado”, “nada me apetece”, “me cansa esforzarme si no me sale nada bien” quiere decir que estás a punto de pecar de perezoso.

No es algo malo, sino una llamada de atención. Sería bueno que hicieses un análisis interior para determinar por qué te cuesta tanto llevar a cabo tal o cual actividad. Reflexiona sobre el origen del problema. Tal vez estés sobrecargado de obligaciones y tu cuerpo y cerebro han dicho “basta”.

Busca el lado positivo

Tener sentido del humor y “ver el medio vaso lleno” es vital para hacer la pereza a un lado. Es verdad que a veces las malas noticias, los problemas o la carga laboral eliminan esas ganas de hacer las cosas. Sin embargo, nada ni nadie debería detenerte.

Encuentra el lado amable e incluso chistoso de las situaciones. Por ejemplo, si tienes mucho trabajo agradece por ser de ese porcentaje de la población con empleo; si te cuesta salir a hacer ejercicio, recuerda que estás sano y tienes la capacidad para superarte, etc.

Cambia tus pensamientos

Todas las frases negativas o desmotivadoras que digas no te ayudarán, sino todo lo contrario. No olvides que la mente toma todo de forma muy literal. Si repites una y otra vez que estás cansado o quieres un descanso el cuerpo actuará en consecuencia. ¡Y siempre tendrás sueño!

En cambio, si tu pensamiento dice algo así como “aunque esté cansado seguiré adelante” no necesitarás toneladas de café o bebidas energizantes para tener la fuerza necesaria y cumplir con todo lo que tienes apuntado en la agenda.

Practica un pasatiempo

Es fácil sentirnos agobiados con las miles de tareas que hacemos a diario. Muchas veces nos falta esa dosis de alegría que nos llene el vacío emocional y nos ayude a sentirnos con más energía por más que se nos cierren los ojos de sueño.

¿Cómo puedes vencer la pereza? Mirar la televisión durante horas no es la respuesta correcta. ¿Qué tal ir a caminar al parque, jugar con tus hijos u planificar con tiempo las vacaciones?

Puedes optar por salir de casa o no; estar solo o en compañía… ¡lo importante es que te diviertas y lo pases de maravillas! Eso será excelente para tu cuerpo y tu mente.

Organízate bien

La pereza puede deberse a varias cuestiones. Por ejemplo, que no eres del todo organizado. ¿Será que te autoexiges demasiado y no puedes con todo lo que te has impuesto? ¿O quizás se deba a que tienes demasiadas distracciones o tardas mucho en comenzar a trabajar cada jornada?

Puedes dedicarte a terminar todo lo atrasado y dejar los últimos minutos del día laboral para hablar con tus compañeros. No abuses de los “coffee breaks”: mejor trata de ser más eficiente en tu trabajo. ¡Por supuesto que eso tiene muchos beneficios!

Todo es cuestión de hábitos. No solo en la oficina, sino también en casa. En lugar de quedarte todo el fin de semana en la cama… ¡Aprovecha a pasear y hacer todo aquello que por falta de tiempo no puedes hacer de lunes a viernes!

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