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  1. Problemas oculares por presión ontraocular.
  2. Aplastamiento de la tráquea.
  3. Recuperación más costosa post-operatoria.
  4. Desórdenes de tiroides.

Un etólogo noruego, Anders Hallgreen, realizó una investigación que cambió mucho la visión del uso del collar en profesionales veterinarios y educadores caninos.
Hallgreen contó con 400 perros a los que varios profesionales examinaban físicamente. Se halló que el 63% de los animales tenía lesiones de espalday de los afectados, el 55% presentaba problemas de conducta, la mayoría de agresividad. El 91% de los perros con daños en esa zona habían sido sometidos a tirones con la correa por parte del dueño o se había dejado que tirasen de ella durante largos periodos de tiempo.

Hay más estudios que llaman la atención sobre las consecuencias de mantener una presión continua sobre los órganos del cuello del animal y los expertos llaman la atención sobre el daño en una glándula esencial (el tiroides) situada tan superficialmente en los perros como en los seres humanos.

¿Qué os parece? ¿Sois más de collar o de arnés?

Dicho esto, cuidado con los tirones mientras paseemos!

Fuente: http://www.animalclan.com