Aniko: Esta mujer lleva 7 Años viajando ininterrupidamente y te cuenta como

aniko traveling

 

Desde hace poco más de siete años se dedica a viajar, mochila a cuestas, y a escribir lo que el camino le ofrece. Aniko se mueve lento. Ama la sensación de descubrir nuevos lugares porque “puede apagar el piloto automático y prestar plena atención a cada momento de la realidad”. Le encanta escribir a mano, leer y la fotografía, y de poder elegir, prefiere viajar por tierra.

Su blog viajandoporahi.com –viajes de todo tipo-, es un sitio para conocer un mundo donde cada lugar tiene una historia, donde los pequeños detalles son los protagonistas y la creatividad asoma por todos los rincones.

El primer día del resto de mi vida

Fue lo que Aniko se dijo a sí misma el día que emprendió la aventura de vivir viajando. “Siempre había tenido el sueño de viajar por el mundo, no es algo que se me ocurrió de un día para el otro. Quería dedicarme a eso de alguna manera, que viajar sea una profesión, aunque no sabía bien como combinarlo.”

Al finalizar la carrera de Comunicación Social, sintió que era el momento ideal. Así que decidió emprender el Gran Viaje para comprobar si realmente podía escribir e ir vendiendo sus crónicas en el camino.

Para sentirse como en casa empezó por América Latina. “Me decía a mi misma: si me voy y me va mal puedo volver dentro de todo fácil porque aunque sea puedo volver por tierra, aunque me lleve semanas regresar a casa “

¿Cómo fuiste encontrando este estilo de vida?

Me llevó varios años poder empezar a vivir económicamente de eso. Al principio me fui con ahorros. Como siempre supe que quería viajar, guardaba cada moneda pensando en un futuro viaje. Durante mi primer viaje por América Latina trabajé para un diario escribiendo un blog. Eso me dio algo de ingreso, pero todavía no lo necesario como para financiarme del todo. Pero también fui descubriendo que viajar era más barato de lo que pensaba, que hay maneras alternativas de alojarse, que existía “Couchsurfing”, donde te hospedás en casas de gente; que si comía en los mercados locales, o en los lugares donde comía la gente local, o si me cocinaba, era mucho más barato que ir a un restaurante turístico. O sea, me di cuenta que cuando empezaba a moverme por donde se mueve la gente local no era tan caro todo, ni siquiera el transporte.

Los miedos

¿Te enfrentaste a algunos miedos, en esos momentos, o durante el transcurso de todos estos años?

Sí, los miedos siempre están, y los hay de todo tipo. Al principio el miedo más grande era viajar en sí. Cuando yo dije que me quería ir de viaje, sin fecha de vuelta, sin mucha ruta, con pasaje de ida y sola, me decían que estaba loca: “te va a pasar de todo, ¿no ves los noticieros, no leés los diarios? ¿Una chica sola?” Eso te genera miedos, por más que yo confiaba y me decía “no creo que sea tan malo como me dicen”, te da cierto miedo. Uno se va con miedos, es normal porque es algo desconocido.Pero después vas viendo que la gente te ayuda.

El mundo es más hospitalario de lo que nos cuentan y  siendo mujer la gente te ayuda el doble.

Todos confían en  una chica sola con una mochila, viajando. Poco a poco todos aquellos miedos que tenía fueron disminuyendo. Siempre el miedo principal es la seguridad. Pero cuando vas viendo que viajar no es tan difícil ni tan peligroso, los miedos van cambiando. Siempre aparecen miedos nuevos. Por ejemplo, ahora le tengo miedo a volar, pasé dos turbulencias muy feas y quedé medio traumada. Ahora me cuesta mucho subirme a un avión.

Claroscuro

¿Qué es lo que encontrás más apasionante de tu estilo de vida?

La libertad de poder disponer de mi tiempo como quiero. Si un día quiero estar trabajando desde la playa puedo hacerlo. Siempre me gustó tener mis propios horarios y manejarme sola. Si no viajara también buscaría la manera de trabajar de forma independiente.

Algo que también me encanta es viajar por tierra, ir avanzando por una ruta en cualquier país, en un colectivo, en un auto, en lo que sea. Son algunos de los momentos que más me gustan.

Creo que también enfrentarme a algo totalmente distinto, como me pasó con Asia, que para mí fue como caer a una dimensión paralela. Está bueno, porque te sacude, te abre los ojos y te hace ver lo distinto que puede ser el mundo.

En tu blog también hablás del lado oscuro de los viajes…

Es algo que nadie se imagina cuando está quieto. Mucha gente que ve mi vida, o me ve de lejos dice: “qué suertuda, está todo el día viajando”. Se imaginan que estoy todo el día tirada en la playa sin preocuparme por nada, y que el trabajo llega solo o que la plata me cae de los árboles.

Cuando empezás a vivir viajando, cuando ya estás varios meses lejos de tu casa, aparecen cosas en tu vida que no son tan lindas. Primero, que siempre estás lejos de la gente que querés. Si bien continuamente conozco gente, me faltan mis amigos de siempre, mi familia. Mis amigas empiezan a tener hijos y yo no estoy, mis amigos se casan y yo no estoy, no estoy en los cumpleaños… Eso a veces me pesa.

También es difícil estar despidiéndose constantemente.  A veces uno se encariña mucho con las personas. Está buenísimo porque vivís mucho más intensamente el momento o los días que tenés con esa persona. Pero después se va, y quizás nunca más la vas a volver a ver. Eso también es duro.

Otro aspecto del lado oscuro, es que uno siempre es huésped. Sobre todo cuando viajás como yo, quedándote en casas de gente. Es lindo ser huésped, pero también es cansador. Siempre estás a disposición de la gente que te está alojando. Muchas veces no tengo mi privacidad ni un espacio donde sentarme a trabajar todos los días con mis blogs, con mis notas, con las fotos…

Se hace camino al andar

¿Haces algún plan de viaje?

Depende el viaje. A veces sé qué países quiero conocer, me voy informando pero voy dejando que fluya, me guío por recomendaciones o tal vez conozco un grupo de viajeros y me voy con ellos. En cambio, si sé que en cierta fecha tengo que volver, lo planeo un poco más así no me pierdo las cosas que quiero ver.

¿Hubo algún país o ciudad en el que te hayas sentido totalmente desubicada?

Siempre pasa eso un poco, pero también es lo divertido. Cuando llegué a Bangkok, después de 35 horas de vuelo, no sabía qué día era, ni qué día salí, no entendía nada, toda la gente me hablaba en otro idioma. En Tailandia tienen otro alfabeto, entonces mirás los carteles y no entendés nada. Hacía un calor como de 40°, más el jet lag del avión, y sí, ahí decís: ¿dónde estoy?, ¿qué hago acá?, ¿quién me mandó? Pero después eso se pasa.

¿Algún viaje que haya quedado en tu corazón?

Mi viaje a las raíces. Mi nombre es húngaro, mucha gente piensa que es un nombre japonés pero no, es húngaro. Mi mamá es hija de húngaros, sus padres estaban exiliados en un pueblito de Alemania, y allí nació. Ni siquiera es un pueblito, es una calle que tiene 5 casas, que ella dejó a los 3 años. Emigraron a Argentina cuando terminó la segunda guerra mundial.

Yo  apliqué para una beca que ofrecían en Budapest para hijos de húngaros que hubieran emigrado del país. Ofrecían un mes de estudios en Budapest para aprender el idioma y la cultura. Me dieron la beca y mis padres me fueron a visitar Hungría. Nos encontramos, después de un año sin vernos. Ahí me enteré de que mi mamá, que tiene un nombre húngaro y fue criada como húngara, no conocía Hungría. Fue increíble estar con ella en ese momento, verla como hablaba con la gente en húngaro, me leía los carteles, me traducía todo, estaba feliz. Después nos alquilamos un auto y los tres fuimos hasta Alemania a buscar el pueblo donde ella nació. Íbamos con un montón de fotos en blanco y negro que había sacado mi abuelo, buscando cada lugar de la foto en ese pueblo y en pueblos aledaños. Mapa en mano, le mostrábamos las fotos a la gente, tratando de que nos dijeran dónde era esa Iglesia, o dónde quedaba ese camping o dónde estaba ese río. Y así fuimos reconstruyendo la historia, todo ese mapa de imágenes que mi abuelo nos dejó.

La escriviviente

¿Es cierto que hay dos Aniko viviendo adentro tuyo?

Sí, o más también. A grandes rasgos hay dos, la chica que viaja y la que escribe. Cuando freno es porque ganó la chica que escribe, la que necesita el escritorio, los libros, la quietud y encerrarse a trabajar. Y cuando estoy en movimiento está más afuera mi lado viajero y necesito estar en la calle sacando fotos, conociendo gente y recopilando toda esa información para después encerrarme a escribir.

Mirando en retrospectiva, ¿qué diferencias ves en la Aniko que viajó a los 22 años, con sus miedos y sus ilusiones, y la Aniko de hoy?

Ahora tengo ganas de quedarme más tiempo en los lugares que visito. Antes me gustaba avanzar rápido, porque recién empezaba a viajar. Creo que cuando recién empezás querés conocer absolutamente todo. Después te das cuenta de que todo no se puede. Un plan que tengo para este año o el que viene es ir a Japón y quedarme un mes viviendo en una ciudad y luego dos meses recorriendo el país. Anclar un poquito en cada lugar y después seguir, pero estar más tiempo quieta también. Empaparme del día a día de la gente, lo que busco es eso, saber cómo vive la gente en otro lugares, algo que yendo rápido no llegas a conocer.

¿Querés saber más de Aniko?

escribir.me es es su nuevo blog de escritura, “porque era necesario que mi yo viajera y mi yo escritora se separaran un poco y cada cual tuviera su espacio”. Vas a encontrar relatos, cuadernos, cosas que le gustan, cosas que le pasan y cosas que no tienen nada que ver con los viajes.

Días de viaje, es su primer libro, autopublicado. Es una recopilación de historias de sus primeros 5 años de viajes por el mundo. Conseguilo a través de su blog viajandoporahi.com o por anikovillalba.com, lo envía a todo el mundo por correo.

Fuentes: http://www.revistaahora.com.ar/trotamundos/aniko-villalba-la-chica-viajera/

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