Leyes de curación por medio de los alimentos del Dr, JENSEN ( I PARTE)

El alimento debe ser natural, completo, integral, puro y fresco!

Razón: mientras el alimento sea más próximo a lo natural, el estado creado por Dios, más alto es su valor alimenticio.

El alimento debe ser natural

Como Jensen nos recuerda nuestra alimentación debe estar formada por alimentos naturales, es decir, tal y como la naturaleza, o el Creador nos lo presenta. Entender esto es importantísimo. En la naturaleza no encontramos árboles que nos den pizzas. No vemos embutidos colgando de los árboles o saliendo de la tierra. Lo que observamos es que la naturaleza nos ofrece frutas, verduras, hortalizas, semillas de árboles, etc. Estos deberían ser nuestros principales alimentos y no los elaborados por nosotros.

Como dijo en una ocasión el mismo Jensen, “no hay alimento que fabrique el hombre que pueda superar al que Dios ha creado”.En los alimentos que Dios ha creado tenemos todo lo que necesitamos.

Además en la naturaleza no observamos que los animales tengan que cocinar para alimentarse. No lo necesitan para vivir. ¿Y nosotros? ¿Es que Dios o la naturaleza se han equivocado con los humanos y no nos han hecho una tortilla de patata, un guisado de lentejas o un asado de solomillo? La cocina es un atraso y una pérdida de tiempo. Por favor, entiéndanos, no queremos decir que no se pueda o deba usar la cocina. Seamos razonables, por supuesto que sí. Pero si usted está enfermo aléjese lo más posible de la cocina y acérquese a los alimentos crudos o naturales como Dios los creó.

El alimento debe ser integral

Los alimentos naturales son integrales, es decir, no están refinados, blanqueados o pelados y, por supuesto son más nutritivos. No hace falta por lo tanto pelar una manzana o un pera. Si desea beneficiarse del poder total del los alimentos cómalos integrales. No queremos decir que se coma la cáscara del plátano o el hueso del albaricoque, pero sí que hasta donde sea posible rechace lo blanqueado (azúcar, harinas y sal refinadas, etc.) lo pelado, lo mutilado por las multinacionales de la alimentación. Jensen nos recuerda que los animales a los que se les dio alimentos desnaturalizados, pelados y refinados enfermaron debido a que se suprimió los elementos bioquímicos y el alimento ya no estaba completo, como Dios lo creó para nosotros.

El alimento debe ser completo

Aunque está estrechamente relacionado con lo integral; sin embargo, aquí podemos hacer una observación también muy importante. La naturaleza solo nos ofrece alimentos completos. Por ejemplo, un naranjo no produce zumo de naranja, sino naranjas completas. Un olivo no produce aceite de oliva, sino olivas. Un cereal es integral. Cuanto más completo sea el alimento que comamos más saludable y nutritivo será. De modo que si deseamos tener salud consumamos alimentos completos.

¿Quiere esto decir que estamos en contra del aceite de oliva o el zumo de naranja? Por supuesto que no. Al contrario, son jugos de los que podemos sacar un beneficio extra. Si además de nuestra alimentación natural, integral, completa añadimos zumos de frutas o verduras o aceites de cultivo biológico de primera prensión es como si estuviéramos dando a nuestro organismo un “abono” especial, o extra, que nos permitirá mantenernos saludables. Sería como suplementos nutricionales naturales.

Pero piense un poco, imagínese que solo se puede alimentar o de aceite de oliva o de olivas completas ¿cómo viviría usted más tiempo, tomando aceite de oliva, o las olivas completas? Sin lugar a dudas tomando las olivas o las aceitunas, ya que estas poseen unos nutrientes (vitaminas y minerales) y fibra que el aceite de oliva no posee. Lo mismo diríamos de los demás jugos.

Sin embargo, los jugos tienen una importancia excepcional cuando estamos enfermos. Deberían ser los principales alimentos que tendríamos que consumir para permitirnos tomar ciertos nutrientes y lavar o limpiar al organismo de las innumerables toxinas responsables de nuestra enfermedad.

El alimento debe ser puro

El doctor Jensen con esto nos quiere enseñar que si deseamos tener salud debemos evitar todo el arsenal de productos químicos que se añaden a los alimentos: conservantes, espesantes, edulcorantes, pesticidas, etc., etc. Recuerde que el uso de estos productos químicos solo beneficia a las multinacionales de la alimentación para que sus materias primas no se les echen a perder. A nosotros no nos benefician en nada; al contrario son gran parte del problema del número cada vez creciente de enfermedades alérgicas y degenerativas que existen. 

El alimento debe ser fresco

Aquí también podemos hacer una reflexión importante. De nuevo la naturaleza nos enseña si somos un poquito observadores. Por alimento fresco deberíamos entender, el alimento que está en su estado más óptimo de ser consumido. Es decir, debemos consumir alimentos frescos, vivos, recién cosechados, maduros; no alimentos que, aunque sean naturales, integrales y completos, ya hayan perdido parte de sus nutrientes por estar pasados, o por estar inmaduros, o recogidos ante de tiempo, o en un frigorífico una semana. En la naturaleza no hay frigoríficos. En la naturaleza no hay latas de conserva. De los árboles no cuelgan latas de mejillones, etc. Los animales salvajes no los necesitan para vivir en un ecosistema equilibrado. Solo nosotros, que nos creemos más sabios que el resto de la creación hemos fabricado utensilios (frigoríficos, microondas, cocinas, conservas) que en vez de ayudarnos a estar más cerca del alimento natural, nos alejan de éste.

Como habrán podido observar, las leyes de Bernard Jensen sobre la curación por la alimentación, cuando las vayamos analizando nos darán mucho en qué pensar. Recuerden que en SaludBio no nos gustan los extremismos. Deseamos que se queden con los principios que hay tras estas leyes. No hace falta que seamos fariseos cargándonos con reglas estrictas sobre alimentación que nos amarguen nuestra existencia. Los comentarios que hemos hecho sobre esta primera ley solo deberían servir para recordarnos lo que mejor nos conviene. Todos sabemos que un plato bien cocinado puede ser una excelente fuente de nutrientes y agradable al paladar. Un frigorífico nos puede ahorrar mucho tiempo que también podemos dedicar a otras cosas. Pero no lo olviden, si usted desea estar saludable, si usted desea recuperar su salud ya que está pasando por una enfermedad, su alimento debe ser natural, integral, completo, puro y fresco.

2.    Debemos comer crudo por lo menos el 60% de nuestros alimentos.

Razón: no porque tengan mejor sabor, sino porque son más beneficiosos. Los crudos nos proporcionan más vitaminas, minerales, enzimas, fibra, bolo intestinal, porque son alimentos “vivos” que se encuentran en la cima del valor alimenticio, si se seleccionan de forma adecuada.  

Alimentos crudos

En nuestro examen de las leyes de la curación por los alimentos observarán que las 12 diferentes leyes se entremezclan entre sí, y a veces es difícil separarlas. De hecho, esta segunda ley nos recuerda la primera, porque si un alimento es crudo quiere decir que es un alimento natural y completo como dice la primera ley (frutas, verduras, semillas de árboles, hortalizas, etc.). Por supuesto, el doctor Jensen no esté hablando de comer carne o pescado crudo. Para la mayoría de nosotros es algo repulsivo porque fisiológicamente no estamos diseñados para comer carne cruda como si fuéramos un animal salvaje (león). Además nos recuerda, que si debemos comer alimentos crudos, debemos alejarnos, como decíamos en la explicación de la primera ley , de la cocina lo máximo posible.

Por lo menos un 60% de alimentos crudos

En esta segunda ley, el Dr. Jensen nos recuerda que si deseamos curarnos de una enfermedad con la ayuda de la alimentación como terapia necesitamos comer al menos un 60 % de alimentos crudos. Cuando dice un 60 % lo que quiere decir simplemente es que más de la mitad de lo que comamos al día sea crudo. Y cuando nos dice “al menos” lo que nos quiere comunicar es que para mantenerse saludable o recuperar la salud perdida cuantos más alimentos crudos tome mejor. ¿Puede usted llegar al 80 %? Mejor para usted.

Hacemos la pregunta “hasta el 80%” porque en nuestra práctica diaria hemos podido observar que no todas las personas tenemos esa capacidad para adaptarnos a un tanto por ciento tan elevado. Sin embargo, conocemos a personas que son, no solo vegetarianos de alimentos crudos, sino frugívoros y son extraordinariamente saludables.

Esto hace surgir una pregunta: el hombre ¿omnívoro o vegetariano?

La mayoría de los antropólogos, biólogos y naturalistas reconocen que el ser humano es frugívoro. La morfología, anatomía y fisiología del hombre al ser comparado con los de otros mamíferos se relaciona más con los primates (orangután) que son también frugívoros. Esta comparación no es solo por su morfología general, sino por la anatomía y fisiología de los órganos digestivos.
D. Luis Vallejo Rodríguez, secretario de la Asociación Canaria y de la Asociación Ser Feliz – Viva la vida, en un artículo que publicó sobre alimentación trató este tema e hizo una recopilación sobre el punto de vista de los más famosos naturalistas. Entre estos incluyó los comentarios de John Ray, Carlos Linneo, Jorge Luis Leclerc, Alejandro Humboldt, Charles Darwin, Tomás Enrique Huxley, etc. Todos estos naturalistas (no naturistas) coinciden en que la alimentación del ser humano deber ser frugívora o vegetariana. Por citar a uno de estos naturalistas, Tomás Enrique Huxley dijo: “La longitud del tubo digestivo del hombre es de 5 a 8,5 metros y la distancia entre la boca y coxis es de 50 a 80 cm., lo que da un cociente de diez, como el de los demás frugívoros y no de 3, como en los carnívoros, ni de 20 como en los hervívoros”.- “El único animal de morfología probablemente omnívora que existe es el oso el cual dispone de molares puntiagudos y de otros planos”.

¿Basta con proteínas vegetales crudas?

Algunos nutricionistas oficiales han criticado el uso exclusivo de albúminas o proteínas vegetales por parte de los ovo-lacto-vegetarianos y otros vegetarianos. Estos dicen que las albúminas animales poseen todos los aminoácidos esenciales y que, por tanto, son indispensables para el ser humano, mientras que las de los vegetales son carentes en algunos de estos ( lisina, trptofano, etc.).

Estudios científicos, realizados con diferentes animales y con personas, han puesto de manifiesto lo siguiente:

  • 1) Cada especie animal tiene su albúmina o proteína específica por la que puede sintetizar sus aminoácidos.
  • 2) Que las necesidades de albúminas, tanto para el crecimiento como para la reparación, son exiguas.
  • 3) Que el organismo solo puede fijar más albúmina en ciertos y determinados casos o circunstancias (crecimiento o formación fetal).
  • 4) Satisfecha la “cuota de desgaste”, el organismo destruye todo el excedente de albúmina que se le proporcione.

Beneficios de los alimentos crudos

Volvamos a la ley de Bernard Jensen. La razón que él da es: “no porque tengan mejor sabor, sino porque son más beneficiosos. Los crudos nos proporcionan más vitaminas, minerales, enzimas, fibra, bolo intestinal, porque son alimentos “vivos” que se encuentran en la cima del valor alimenticio, si se seleccionan de forma adecuada.”

En efecto como nos recuerda esta ley:

  • Solo los alimentos vivos, crudos, recién cogidos tienen la máxima capacidad de regenerar moléculas para nuestra propia energía vital, indispensable para la curación.
  • Solo los alimentos vivos, crudos, recién cogidos nos darán las vitaminas, minerales y enzimas en su mejor estado posible (el natural, no el sintético de muchas vitaminas) para ser asimilados o absorbidos por nuestro organismo de modo que sean aprovechados al 100%.
  • Solo los alimentos vivos, crudos no perderán hasta un 85 % en algunos casos de las vitaminas y minerales por haber sido cocinados a temperaturas muy elevadas.
  • Solo los alimentos vivos, crudos nos librarán de la fiebre interna (aumento de pulsaciones, de calor corporal, de tensión orgánica) que producen los alimentos cocinados en exceso.
  • Solo los alimentos vivos, crudos, nos limpiarán nuestros  sistema