Preguntas comunes sobre la alimentación y el cáncer

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Debido a que las personas tienen interés en conocer los posibles vínculos que hay entre los alimentos específicos, nutrientes o factores del estilo de vida, y los tipos de cáncer específicos, las investigaciones sobre las conductas sanas y el riesgo de cáncer a menudo son reportados en los medios. Sin embargo, ningún estudio tiene la última palabra en cuanto a algún tema en particular, y las noticias individuales pueden enfatizar demasiado en lo que aparenta ser resultados conflictivos. En los noticiarios breves, los reporteros no siempre pueden presentar en contexto los hallazgos de las investigaciones. Por lo tanto, raras veces, si es que alguna, se aconseja cambiar los hábitos alimentarios o los niveles de actividad física tomando como base sólo un estudio o una noticia. Las siguientes preguntas y respuestas hacen referencia a las inquietudes comunes en cuanto a la alimentación y la actividad física con respecto al cáncer.

Alcohol

¿Aumenta el alcohol el riesgo de desarrollar cáncer? Sí. El alcohol eleva el riesgo de desarrollar cáncer de boca, faringe (garganta), laringe (caja sonora de la voz), esófago, hígado y seno, y probablemente cáncer de colon y recto. Las personas que toman bebidas con alcohol deben limitar su consumo a no más de dos por día para los hombres y una por día para las mujeres. Una bebida se define como 355 ml (12 oz) de cerveza, 150 ml (5 oz) de vino, o 50 ml (1½ oz) de licores destilados (bebidas “fuertes”) con una graduación de 80. La combinación del consumo de bebidas con alcohol junto con el consumo de los productos del tabaco aumenta el riesgo de desarrollar cáncer mucho más que los efectos individuales que tiene cada uno por sí solos. Se ha observado una relación entre las mujeres con un consumo habitual de incluso pocas bebidas a la semana con un mayor riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que tienen un alto riesgo de cáncer de seno deben considerar no ingerir ninguna clase de alcohol.

Antioxidantes

¿Qué son los antioxidantes y qué tienen que ver con el cáncer? El cuerpo usa ciertos compuestos en los alimentos y químicos producidos por el cuerpo llamados antioxidantes, los cuales ayudan a proteger contra el daño a los tejidos que ocurre constantemente como resultado normal del metabolismo (oxidación). Debido a que dicho daño se ha asociado con un aumento en el riesgo de cáncer, algunos antioxidantes puede que sean útiles para proteger contra este riesgo. Entre los antioxidantes se encuentran la vitamina C, la vitamina E, los carotenoides (como el betacaroteno y la vitamina A) y muchos otros fitoquímicos (químicos de las plantas). Los estudios indican que las personas que comen más frutas y verduras, las cuales son fuentes abundantes de estos antioxidantes, pueden tener un riesgo menor de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Pero esto no necesariamente significa que los antioxidantes sean responsables de tal resultado, pues estos alimentos contienen también muchos otros compuestos.

Varios estudios sobre complementos de antioxidantes no han observado que disminuyan el riesgo de cáncer. De hecho, algunos estudios han reportado un incremento en el riesgo de cáncer entre estos complementos (refiérase también las anotaciones sobre los complementos con betacaroteno, licopeno y vitamina E). Para reducir el riesgo de desarrollar cáncer, la mejor recomendación actualmente es obtener los antioxidantes directamente de comer los alimentos, en lugar de los complementos (suplementos multivitamínicos).

Betacaroteno

¿Reduce el betacaroteno el riesgo de cáncer? El betacaroteno pertenece a un grupo de antioxidantes llamado carotenoides, el cual es responsable de dar a una parte de las plantas (incluyendo frutas y verduras) su color naranja intenso. En el cuerpo, el betacaroteno es convertido en vitamina A, la cual se considera útil en la prevención del cáncer. Debido a que el consumo de frutas y verduras se ha asociado con una reducción del riesgo de cáncer, resultaba lógico pensar que tomar grandes cantidades de complementos con betacaroteno podría reducir este riesgo. Sin embargo, los resultados de varios estudios a gran escala indican que éste no es el caso. En dos de los estudios en los que se dio a las personas altas dosis de complementos de betacaroteno para tratar de prevenir el cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer entre los fumadores, se encontró que los complementos aumentaron el riesgo de cáncer de pulmón, y un tercer estudio no encontró beneficio ni daño como consecuencia del uso de estos complementos.Consumir frutas y verduras que contengan betacaroteno puede ser beneficioso, pero las altas dosis de complementos de betacaroteno deben evitarse, especialmente por los fumadores.

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Calcio

¿Está el calcio relacionado con el cáncer? Varios estudios han indicado que los alimentos ricos en calcio pudieran ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal y que el consumo de complementos de calcio moderadamente reduce la recurrencia de pólipos.Pero un alto consumo de calcio, ya sea a través de complementos o de alimentos, también se ha asociado a un aumento en el riesgo de cáncer de próstata.

Debido a esto, los hombres deberán procurar los niveles recomendados de calcio, pero sin excederse, principalmente a través del consumo de alimentos. Puesto que las mujeres no están expuestas al riesgo para este tipo de cáncer y están a un mayor riesgo de osteoporosis (adelgazamiento de los huesos), deberán procurar los niveles recomendados para ellas, principalmente a través del consumo de alimentos. Los niveles de consumo de calcio recomendados son 1000 miligramos diarios para las personas entre 19 y 50 años de edad, y 1200 miligramos diarios para las personas mayores de 50 años. Los productos lácteos son una fuente excelente de calcio, al igual que algunos alimentos vegetales de hoja verde. Las personas que obtienen una gran parte de su consumo de calcio de los productos lácteos deben seleccionar alimentos bajos en grasa o sin grasa para reducir su consumo de grasa saturada.

Complementos nutricionales (suplementos)

¿Pueden los complementos nutricionales disminuir el riesgo de cáncer? No, al menos basándonos en lo que se sabe hasta el momento. Una alimentación rica en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal puede que reduzca el riesgo de cáncer, pero hay poca evidencia que los complementos nutricionales puedan reducir este riesgo. Una excepción puede que sean los complementos de calcio, los cuales puede que reduzcan el riesgo de cáncer colorrectal (refiérase a la anotación sobre calcio). Puede que algunos suplementos en altas dosis aumenten el riesgo de cáncer.

Algunos complementos nutricionales pueden que sean benéficos por otras razones para algunas personas, como a las mujeres embarazadas, a las mujeres que se encuentran en edad fértil y a las personas con un consumo restringido de alimentos. Si una persona elige tomar un complemento nutricional, la mejor opción es un suplemento multivitamínico / mineral balanceado que no contenga más del 100% del “valor diario” de la mayoría de los nutrientes.

¿Puedo obtener el equivalente nutricional de las frutas y verduras por medio de una pastilla? No. Muchos compuestos saludables que se encuentran en las frutas y verduras muy probablemente funcionan en conjunto para surtir sus efectos benéficos. También son propensos a ser compuestos importantes que aún se desconocen en los alimentos enteros, y por lo tanto no se incluyen en los complementos nutricionales. Algunos compuestos son descritos como contenedores del valor nutricional equivalente al de las frutas y verduras, pero una cantidad reducida de polvo seco y comprimido en dichas pastillas a menudo contiene solamente una pequeña fracción de los nutrientes que hay en los alimentos enteros. Los alimentos son la mejor fuente de vitaminas y minerales.

Grasa

¿Comer menos grasa disminuye el riesgo de cáncer? Algunos estudios han observado que las personas que viven en países cuya alimentación contiene un nivel más elevado de grasa presentan tasas mayores de cáncer de seno, próstata y colon, entre otros tipos de cáncer. Pero estudios más detallados no han observado que el consumo de grasa aumente el riesgo de cáncer, ni que una disminución en el consumo de grasa reduzca este riesgo. Por el momento no existe mucha evidencia de que la cantidad total de grasa que una persona consume afecte su riesgo de cáncer.

Fibra

¿Qué es la fibra en los alimentos y puede ésta reducir el riesgo de cáncer? La fibra en los alimentos incluye una variedad de carbohidratos vegetales que los humanos no pueden digerir. Algunas buenas fuentes de fibra son las habas (frijoles), las verduras, los granos enteros (integrales) y las frutas. Las categorías específicas de fibras son la “soluble” (como la fibra de la avena, los guisantes, los frijoles o habichuelas y el psilio) y la “insoluble” (como la fibra de trigo, cáscara de las frutas, nueces, semillas y celulosa).

Estudios recientes sugieren que la fibra en los alimentos está relacionada con un menor riesgo para ciertos tipos de cáncer, especialmente el cáncer colorrectal. Pero no hay certeza si la fibra o algún otro componente en los alimentos con un alto contenido de fibra sea responsable de esta asociación. Estos hallazgos son una de las razones por las que la Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda comer alimentos con un gran contenido de fibra como granos enteros, frutas y verduras que ayudan a reducir el riesgo de cáncer, pero no recomienda de forma explícita el consumo de los complementos de fibra para este fin.

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Folato y ácido fólico

¿Qué es el folato y el ácido fólico, y pueden éstos reducir el riesgo de cáncer? El folato es una vitamina B que se encuentra de forma natural en muchas verduras, habas, frutas, granos integrales y cereales fortificados. Algunos estudios de la década de 1990 sugirieron que una falta de folato podría aumentar el riesgo de cáncer colorrectal y de seno, especialmente entre personas que toman bebidas con alcohol. Pero desde 1998, los productos de grano enriquecidos en los Estados Unidos han sido fortificados con ácido fólico, una forma sintética de esta vitamina, por lo que la mayoría de las personas obtienen suficiente folato en su alimentación.

Algunos estudios sugieren que los complementos de ácido fólico puede que aumenten el riesgo de cáncer de próstata, de pólipos colorrectales en etapa avanzada, y posiblemente de cáncer de seno. Debido a esto y al hecho de que la mayoría de la gente obtiene suficiente folato en su alimentación, la mejor manera de consumir folato es a través del consumo de frutas, verduras y productos de granos enriquecidos o integrales.

Ajo

¿Puede el ajo reducir el riesgo de cáncer? Las afirmaciones sobre los beneficios a la salud que brindan los compuestos de alium contenidos en el ajo y otras verduras de la familia de la cebolla han recibido mucha publicidad. El ajo está siendo actualmente estudiado para ver si puede reducir el riesgo de cáncer, y unos cuantos estudios sugieren que puede que reduzca el riesgo de cáncer colorrectal. El ajo y otros alimentos en la familia de la cebolla pueden incluirse entre la variedad de vegetales que se recomiendan para reducir el riesgo de cáncer.

Por el momento no hay mucha evidencia de que los complementos con el compuesto alium puedan reducir el riesgo de cáncer.

Alimentos modificados genéticamente

¿Qué son los alimentos modificados genéticamente, y son éstos seguros de consumir? Los alimentos modificados genéticamente o que son producto de la bioingeniería se crean añadiendo genes de otras plantas o de otros organismos para aumentar la resistencia de los alimentos a las plagas, retrasar la descomposición o para mejorar su sabor, contenido nutricional, así como para añadirle otras cualidades deseadas. En años recientes, ha habido un crecimiento en el uso de la bioingeniería para producir ciertos alimentos. En los Estados Unidos, por ejemplo, la mayoría de la soja y el maíz se obtiene de semillas que fueron modificadas para ser resistentes a los herbicidas, y en el caso del maíz, para producir un insecticida natural.

Han surgido inquietudes sobre la seguridad en el uso de las semillas modificadas genéticamente. En teoría, estos genes agregados pudrían generar sustancias que podrían causar reacciones alérgicas en algunas personas, o que podrían resultar en niveles más elevados de compuestos que pueden tener efectos sobre la salud. Por otro lado, la modificación genética podría también emplearse para mejorar la salud pública. Por ejemplo, existe un interés en aumentar el contenido de folato de varios productos vegetales a través de la modificación genética.

No existe evidencia actualmente de que los alimentos genéticamente modificados que están disponibles en el mercado sean nocivos para la salud humana, o que puedan ya sea aumentar o disminuir el riesgo de cáncer debido a los genes agregados. Pero la falta de evidencia sobre daño alguno no significa que pueda interpretarse como una evidencia de seguridad, y debido a que estos alimentos han estado disponibles relativamente durante poco tiempo, los efectos a la salud humana en el largo plazo aún se desconocen. Es importante que la seguridad