7 tipos de alimentos transgénicos muy nocivos

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Los alimentos transgénicos están por todas partes y va siendo hora de que tomemos consciencia de qué es lo que estamos comiendo y de qué es realmente lo que nos están vendiendo.

Es evidente que en realidad nosotros somos lo que comemos y no es de extrañar que en los últimos tiempos se hayan disparado los casos de enfermos de cáncer o de otras muchas enfermedades graves.
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Las sustancias químicas que se añaden a los alimentos con el fin de abaratar los costes de producción o con el fin de hacer al producto más duradero, conllevan a muchas enfermedades y a producir un sin fin de daños en nuestro organismo.

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Pero el tema aquí es una cuestión de educación y no me refiero solamente a que uno se quiera o no se quiera educar, sino al hecho incuestionable de que muchos, la gran mayoría de nosotros, no podemos educarnos, porque vivimos en una burbuja, en la cual solo vemos la información que podemos o que ellos quieren que veamos.

Dicho esto, vamos hoy a hablar de 7 tipos de alimentos de los que deberíamos de alejarnos lo más posible, pero no solo, eso, de los que deberíamos tomar buena nota para concienciar a las personas que nos rodean de que consumirlos es muy malo para nuestra salud y para la de nuestros hijos.

La industria alimentaria no está para cuidar nuestra salud y nos guste o no, solo ha venido a aquí a hacer negocio.

No me enrollo más y comienzo con estos 10 alimentos dañinos para el consumo:

1. La margarina

La margarina está cargada de una gran cantidad de grasas transgénicas o genéticamente modificadas, de conservantes y de sustancias que producen radicales libres a diestro y siniestro en nuestro cuerpo.

Debemos de escoger siempre mantequilla natural, antes que margarina.

2. La comidas enlatada

En este mundo en el que la prisa está a la orden del día, es muy fácil caer en la comida de comprar comida enlatada. Pues bien, toda esta comida contiene BPA que resulta ser un tóxico cuyos efectos se relacionan directamente con anormalidades reproductivas, problemas cardiacos, alto riesgo de padecer cáncer o con efectos neurológicos.

Lo ideal y lo opuesto a esto sería consumir alimentos naturales.

3. La sal de mesa

Al igual que sucede con el azúcar blanco refinado, a la sal de mesa se le han extraído todos los nutrientes con valor biológico, para obtener un producto comercial, que tan solo aporta sabor, pero que no solo no aporta beneficios al organismo, sino que resulta ser mal asimilable por nuestro metabolismo.

Algo que muy poca gente conoce, es que el 98% de la sal procesada contiene el 98% de cloruro de sodio dejando el 2% restante para productos químicos realmente nocivos como son el silicato de aluminio o el ferrocianuro.

La diferencia con la sal natural es un mundo, ya que esta contiene solo un 84% de sodio, mientras que el 16% restante son minerales los cuales hacen que el sodio sea perfectamente asimilable por los organismos.

4. Los aceites vegetales (no organicos)

Se tratan de aceites sintéticos, modificados genéticamente y presentes por todas partes en los alimentos comerciales.

El fin de estos alimentos transgénicos es también el de abaratar los costes de producción y el de actuar como conservantes.

Algo muy negativo para nuestra salud de este tipo de aceites, es que tienen la propiedad da transformar el colesterol bueno en malo, justo lo contrario de los que hace un aceite saludable como el aceite de oliva en crudo, o el aceite de coco.

5. El azúcar blanco refinado

Es sin duda la sustancia que más abunda por la alimentación comercial de todo el mundo y la mayor causante de una gran lista de enfermedades graves.

6. Las carnes procesadas

Contienen gran cantidad de medicamentos, hormonas y otras sustancias que nunca deberían formar parte de la dieta del ser humano.

Además de las sustancias que se inyectan a los ganados y a otros animales, la mayoría de las veces el animal es criado en unas condiciones de estrés y maltrato con el fin de sacar su máximo rendimiento en la producción, que hace que la carne que consumimos sea carne procedente de animales insanos.

Se ha demostrado en muchos estudios que las sustancias que se les añaden a los animales por medio de inyecciones o de su propia alimentación, tienen efectos cancerígenos.

Sus piensos son alimentos transgénicos con el fin de mejorar la cantidad en la producción del animal.

7. Las palomitas de microondas

Las bolsas en las que vienen las palomitas para el microondas, contienen una sustancia que al calentarse resulta muy nociva para el organismo.

En realidad no deberíamos de usar el microondas para calentar la comida, pero para hacer palomitas mucho menos todavía.

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Fuente: http://dietaproteica.biz

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4 Comentarios

  1. Vaya forma de desinformar mezclando conceptos…

    No hacéis ningún bien a los auténticos, y por tanto nada pseudocientíficos, partidarios de la agricultura y ganadería ecológicas, ni a los partidarios de la “medicina natural” (entre los que decididamente me encuentro), ni a los que luchan contra los abusos industriales contra a salud pública. Y eso pro no hablar el descarado “copia => pega => traduce en Internet => copia => pega que hacéis, pro ejemplo en lo del tal “David Suzuki” y su supuesto artículo hablando de la transmisión de genes de los transgénicos.

    Una cosa es transgénico, o sea, genéticamente modificado, y otra muy distinta es ser un alimento procesado. Una cosa es que esos alimentos modificados sean dañinos “a más no poder”; que lo son, y otra muy distinta es que sean transgénicos.

    1)La margarina no es transgénica.
    En todo caso lo será la planta de la que se sacan los aceites que, hidrogenados, formarán la margarina, y esos aceites tendrán una composición modificada de ácidos grasos con respecto a los aceites de esas plantas en sus variedades “silvestres” (normales, las hechas por la evolución biológica).

    2)El bisfenol A, que eso significa la abreviatura “BPA”, no es ningún transgénico, sino una sustancia química. Una sustancia química mutagénica y estrogénica, por lo que “amaricona” el cuerpo de hombres y niños, adelanta la madurez sexual en niñas, induce cánceres y otros tipos de mutaciones genéticas casi siempre no beneficiosas, y provoca multitud de enfermedades, sobre todo metabólicas.

    3)La sal de mesa, obviamente, al no proceder de ningún ser vivo, no es ningún transgénico.
    Una cosa es la cantidad de porquerías químicas (venenos) que se le añaden como anti-apelmazante y otros usos, y otra cosa muy distinta es soltar que un mineral puede ser transgénico.

    4)Los aceites, por no ser orgánicos, no significa ni que sean “sintéticos” (¡menuda barbaridad!) ni que sean transgénicos. ¿O acaso los olivares no orgánicos son transgénicos, sólo por usarse plaguicidas tóxicos y gran cantidad de abono mineral?
    Obviamente, tampoco es verdad que “conviertan el colesterol bueno en malo”. En todo caso, como el aceite de palma o el aceite de coco, por su gran cantidad NATURAL de ácidos grasos saturados, inducen al hígado a producir lipoproteínas de baja (LDL) y muy baja densidad (VLDL), que es lo que, no muy acertadamente si nos atenemos a una bioquímica estricta pero adecuado para el nivel coloquial, llamamos “colesterol malo”.

    5)Obviamente, tampoco el azúcar refinado tiene por qué ser transgénico. ¿O acaso ya en la década de los años (por ejemplo) ’20 del siglo pasado había transgénicos? Porque, “que yo sepa”, el azúcar blanco se lleva produciendo desde hace muchísimo tiempo.
    El azúcar blanco “roba minerales”, al impedir su correcta absorción, al tratarse de un azúcar casi puro (despojado de todas sus vitaminas, minerales y demás compuestos naturales del azúcar moreno), y además su abuso facilita la aparición de enfermedades como la diabetes mellitus de tipo II o el “síndrome metabólico” (por exceso de fructosa, que junto con la glucosa forman el disacárido sacarosa, que es el azúcar blanco puro, pero que también abunda por ejemplo en las frutas: nada en exceso es bueno); pero decir que por ser refinado es transgénico, es sensacionalismo y además estafar a la gente.

    6)Todo lo que se dice sobre las carnes procesadas SUELE ser verdad. Y digo SUELE porque, por ejemplo por picar la carne para hacer por ejemplo albóndigas o hamburguesas de pierna de cordero (nacidas en Córdoba en la época andalusí), tienen por qué recibir esa cantidad de porquerías ni tienen por qué ser transgénicas.
    Aparte está que, una cosa es la alimentación con supuestos vegetales transgénicos, y otra muy distinta que el animal en sí mismo sea transgénico. Esto conviene aclararlo siempre.

    7)¿Qué tiene que ver esa presunta “misteriosa sustancia perjudicial”, que se cita pero ni siquiera se nombra, con que el maíz del que se sacan los granos de la mazorca sea o no una planta transgénica? NADA.
    Una cosa es que sean perjudiciales, y otra muy distinta es que sean, o no, transgénicas.
    Ah, por cierto: el maíz, de por sí, tiene anti-nutrientes, por ejemplo anti-vitaminas B3; y si la vitamina B3 (la niacina) es vital para la respiración celular y el uso de los hidratos de carbono digeribles (lo que no son fibras), ya se puede imaginar cualquiera por qué, aparte de su gran cantidad de azucares (compuestos, pero azúcares cuando son digeridos), hace engordar tanto el maíz tanto a las personas como a los animales.

  2. Es que, realmente, me sublevó ver un artículo sobre transgénicos donde no se hablaba de transgénicos. :-/

    Además, quisiera hacer “un par” de aclaraciones.

    1)Todos somos “transgénicos naturales”.

    Por ejemplo: nuestras células, eucariotas (“con verdadero núcleo”), y las de los hongos, y los protozoos, y las de los demás animales y plantas (incluyendo las algas), tienen mitocondrias como “pulmones” u orgánulos “respiradores”. Y resulta que las mitocondrias son el resto de antiguas bacterias que, en el ancestro común a todas las células eucariotas, se introdujo como simbiótico y, “hoy”, son orgánulos que han perdido casi todos sus genes (en sus ribosomas, obviamente de tipo bacteriano, apenas se sintetizan unas 30 proteínas propias), habiendo ido a parar al núcleo de nuestras células, siendo en nuestros ribosomas citoplasmáticos donde se producen el resto, y yendo luego a las mitocondrias.

    Y con los plastos de las células vegetales (los cloroplastos “y compañía”), donde se suele hacer la fotosíntesis, más de lo mismo, o “ídem de ídem”.

    2)Los organismos transgénicos, no es que por ser transgénicos ya conservan los genes marcadores (resistencia a antibióticos o a plaguicidas, o bioluminiscencia, o luminiscencia ante determinados estímulos, o cualquier otra característica).

    De hecho, hace ya como mínimo diez años que se insertan secuencias genéticas destinadas a cortar y eliminar del genoma esos genes marcadores: determinadas secuencias iniciales y finales entre las cuales están los genes marcadores sirven de señal, y una enzima codificada en ese mismo fragmento sirve de tijera para cortar todo el fragmento y, así, eliminarlo, yendo directo a la digestión, siendo reducido todo ese fragmento genético a sus componentes básicos.

    3)He visto otro artículo en el que se asegura que un tal David Suzuki, en el PLoS (Public Lbrary of Sience), ha publicado un estudio en el que asegura que se ha demostrado que los genes de los transgénicos pasan a quienes los consumen, lo cual es MENTIRA de cabo a rabo: ni aparece ningún artículo de un tal David Suzuki en el PLoS (aquí pongo el enlace de mi búsqueda en ese portal: http://www.ploscollections.org/search/advanced?pageSize=15&sort=&queryField=everything&queryTerm=&unformattedQuery=author%3A%22David+Suzuki%22&journalOpt=all&subjectCatOpt=all&filterArticleTypesOpt=all), ni eso es posible.

    Y no es posible porque, no como se cree, como afirmáis, sino como SE SABE, las enzimas nucleasas se encargan de digerir, tanto en el intestino como en el interior de las células, toda entrada de material genético “entero”, siendo una forma de defensa ancestral básica ante invasiones genéticas.

    De hecho, en el artículo no se asevera más que, en la sangre, son detectados fragmentos genéticos que llegan a incluir genes enteros. Que podría ser. Pero, ¿y qué? Para eso están las nucleasas intracelulares precisamente: para destruir fragmentos genéticos que PUDIERAN entrar y, así, evitar invasiones genéticas.

    Además, es que esto, cualquier persona con un mínimo de inteligencia, se da cuenta de que no es verdad, porque si no, ¿qué impediría que los genes de los organismos no modificados genéticamente, pasaran también a nuestras células? La respuesta, obviamente, sería un rotundo NADA. Y el genoma de los organismos genéticamente modificados, en lo único que se diferencia del de los no transgénicos, es en esos genes (o incluso simplemente alelos [versiones de un mismo gen]) que se le introducen, nada más. Su funcionamiento es idéntico, su metabolismo es idéntico menos en los productos de esos genes (y las rutas metabólicas en las que intervienen), y su código genético es el mismo que el de sus congéneres “de tipo silvestre”. Por lo tanto, salta a la vista que, de ser así, como mucha gente decimos jocosamente, todos tendríamos plumas, hojas, alas, pico, seda, veneno, raíces, ramas, vejiga natatoria, branquias, y un larguísimo etcétera que, obviamente, no sólo NO ES VERDAD sino que, además, es materialmente IMPOSIBLE.

    Los virus son tema aparte, ya que en su maquinaria molecular se incluye el dominio sobre la maquinaria genética de la célula.

    4)Está bien decir, porque es verdad, que por culpa de la contaminación genética, tanto los animales como las plantas “silvestres” pueden convertirse en transgénicos a la generación siguiente por fecundación en los animales y polinización en las plantas.

    Pero decir que los transgénicos, sean los que sean, son malos “per se”, no sólo es una mentira inaceptable, sino que es un auténtico atentado contra la salud pública: la insulina para los diabéticos (y sí, yo mismo soy uno: diabetes mellitus tipo I), el glucagón para los hipoglucémicos y las posibles hipoglucemias severas en diabéticos, la hormona del crecimiento para el enanismo hipofisario y otros usos, y un largo etcétera, se producen gracias a microbios genéticamente modificados para producir esas sustancias en grandes cantidades, aislados en laboratorios, de forma que se recogen esas sustancias para ser aisladas del medio de cultivo y usados en su forma farmacológica para tratar enfermedades, síndromes y otros problemas (o deseos, en cuyo caso “puede irse de las manos” si “no se tiene la cabeza bien amueblada”).

    Una cosa es la más que probable contaminación genética pro cruce de plantas o animales genéticamente modificados con sus ejemplares “silvestres”, otra cosa es la eliminación rutinaria que se hace de los genes marcadores (muchos de ellos peligrosos, como los de resistencia), y otra cosa muy distinta son los microbios modificados genéticamente en bien de la salud pública.

    Me dejo varias cosas atrás… Pero ya me he eternizado demasiado. 😀

    Salud y rigor científico.

  3. P. D.: Ojalá yo mismo fuese transgénico… 😀

    Lo digo, obviamente, en el sentido de sustituir unos alelos por otros más ventajosos, y añadir genes beneficiosos y sin interacciones perjudiciales, con la finalidad de multiplicar los años y la calidad de vida: ambas cosas a la vez. B-)

    ¿A quién no le gustaría tener unas defensas, un valor de hemoglobina, una respuesta de anticuerpos NO ALÉRGICOS (que no sean de tipo E [hay inmunoglobulinas A (sobre todo en secreciones), D (suelen ser receptores de linfocitos B), E (los que provocan la liberación e histamina y con ella los síntomas de la alergia y los choques anafilácticos), G (respuesta secundaria más potente y eficaz, a infecciones) y M (respuesta primaria, y menos potente, a infecciones, como simple respuesta inmediata de contención mientras empiezan a producirse los de tipo G)]) ante invasores y un control de respuesta inflamatoria al límite de las capacidades biológicas?

    ¿Y una reparación de tejidos “fuera de lo normal”?

    ¿Y una glucemia constantemente constreñida a límites de “perfección” en ayunas (0’70 a 0’95 – 1’00 gramos de glucosa por litro de sangre)?

    ¿Y una producción de testosterona (capacidad sexual, glóbulos rojos, fertilidad, fuerza física, resistencia, vitalidad) al máximo de lo normal, pero sin llegar a tener efectos secundarios negativos a largo plazo?

    ¿Y una producción y restauración de defensas celulares antioxidantes fuera del límite actual de las capacidades humanas?

    ¿Y unas capacidades sensoriales fuera de los límites actuales?

    ¿Y un aparato respiratorio equivalente al de un deportista de élite sin apenas esfuerzo y “a prueba de balas” en cuanto a contaminación, sequedad, calor, frío, virus, etcétera?

    ¿Y un aparato digestivo a prueba de reflujo y acidez, de úlceras, casi a prueba de estreñimiento (y por tanto casi a prueba de cáncer de colon) y de diarrea, a prueba de infecciones gastrointestinales, y un largo etcétera?

    ¿Y una piel “a prueba de balas”, sin defectos en la sebosidad ni en la humedad, sin enfermedades ni defectos, uniforme y extraordinariamente retardada en su envejecimiento (la piel refleja el estado general del cuerpo generalmente, peor además puede mejorarse o empeorar pro factores ambientales directos)?

    ¿Y unas articulaciones resistentes hasta decir “estos parece fantasía de cuento infantil”?

    ¿Y un sistema circulatorio a prueba de colesterol, tensión alta o baja, debilidades, retención de líquidos por debilidad en las válvulas venosas (y la musculatura venosa), etcétera?

    ¿Y un sistema linfático a prueba de amigdalitis y vegetaciones, de infecciones ganglionares, de retención de líquidos por debilidad en las válvulas linfáticas, etcétera?

    ¿Y una constitución cerebral que permita alcanzar de forma poco esforzada, en comparación con la realidad actual, una inteligencia que sobrepase en mucho a Einstein y unos “reflejos” que mejoren incluso las mejores marcas de ahora?

    ¿Y…?

    Creo que a todo el mundo le gustaría.

    Pues eso: ojalá eso fuera legal y asequible, y fuera algo rutinario como terapia genética, aunque fuera por medio de inyección de vesículas micrométricas con toda la maquinaria biológica necesaria para llevar toda esa tarea a cabo en cada célula de nuestros cuerpos, de ser ello posible algún día. 🙂 B-)

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