¿Dejar nuestra salud en manos de las farmacéuticas?

¿Dejar nuestra salud en manos de las farmacéuticas?

En el breve periodo que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas han sido condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares de multa. En cuatro de estos casos las compañías farmacéuticas implicadas –TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer– han reconocido su responsabilidad por actuaciones criminales que han puesto en peligro la salud y la vida de miles de personas1 ¿Cuáles son esas actuaciones? ¿Quién recibe sus consecuencias? ¿Qué mueve a las compañías farmacéuticas a actuar de tal forma? ¿Qué respuestas están teniendo lugar ante esos abusos y cuáles deben producirse aún? En este Cuaderno estudiaremos las actuales estrategias de esta industria y el impacto directo que éstas tienen en la forma en que concebimos la salud y la enfermedad y en los recursos que tenemos para promocionar la primera y prevenir o curar la segunda.

Forcades, Teresa. UDG (Universidad de Girona, ES)

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas.

De ellas, las seis principales compañías del sector –Bayer, Novartis, Merck, Pfizer, Roche y Glaxo- suman anualmente miles de millones de dólares de ganancias, a lo que hay que añadir más todavía, dado que todos los grandes grupos farmacéuticos son también potencias de las industrias química, biotecnológica o agroquímica. Todo ello, y su imparable avidez por seguir haciendo dinero y creciendo cual un parásito destructivo, hace que las multinacionales del sector, haciendo gala de una total impunidad, se desentiendan de su verdadero cometido, la salud, y no reparen en aplastar a competidores menores, atacar a gobiernos débiles que intenten enfrentarlas y, lo que es peor, mantener precios prohibitivos para las poblaciones de escasos recursos

Dos libros denuncian estrategias peligrosas para la salud por parte de las grandes farmacéuticas

Son dos obras que no han de dejar indiferentes a nadie, ya que proceden de personas del mundo sanitario y que conocen bien el terreno por el que se mueven. Ambos libros vienen de fuera de nuestras fronteras y contienen acusaciones que deberían de ser tenidas muy en cuenta por las autoridades responsables de la política sanitaria de cualquier país.

El primero de ellos lleva por título “Guía de medicamentos útiles, inútiles o peligrosos” escrito por los especialistas Philippe Even y Bernard Debre. En esta obra se analizan nada menos que 4.000 medicamentos y se llega a la conclusión de que el 50% de ellos son inútiles, mientras que otro 20% son poco tolerados por los pacientes. Es una clara denuncia al bombardeo comercial de las empresas farmacéuticas, en las que aparecen un gran número de fármacos redundantes (cargados de enormes gastos de marketing para convencer a los pacientes de que su producto es el mejor) y otros que no han pasado adecuadamente los controles de calidad a los que se tiene que someter todo tipo de medicamento.

¿Y en qué fallan esos controles de calidad? Encontramos varias respuestas a esa cuestión en la segunda obra que recomiendo: el último libro de Ben Goldacre (autor del blog “Bad Science” y del libro que lleva el mismo nombre) titulado “Bad Pharma: how drug companies mislead doctors and harm patients”. Mientras que en su libro “Bad Science”, Goldacre nos hace una revisión del mundo de la pseudociencia, y los beneficios de la aplicación del método científico para el análisis de situaciones cotidianas, en “Bad Pharma” describe malas prácticas de las grandes corporaciones farmacéuticas para poner sus productos en el mercado, escapando a los controles que las autoridades imponen.

Esas estrategias son mayoritariamente de dos tipos, unas son comerciales y otras científicas. Dentro del primer grupo encontramos sobornos a médicos (directos o mediante asignaciones menos explícitas), campañas agresivas de publicidad e intentos de copar el mercado. Si esas prácticas parecen criticables, no son nada comparadas con las relacionadas con el ámbito científico. Entre ellas quizás las más peligrosas sean la ocultación de datos y el uso de testaferros. Algunas compañías ocultan sus resultados sobre la ineficacia o los efectos secundarios de un fármaco, y dado que los investigadores que participan en el ensayo poseen un acuerdo de confidencialidad, los resultados de dichos ensayos negativos quedan escondidos en un cajón. Hay otra estrategia para solventar el acuerdo del conflicto de intereses que imponen las revistas científicas. Éstas exigen que los investigadores que publican sobre temas biomédicos no tengan conflictos de intereses, o lo que es lo mismo, sus resultados no deben servir para que la compañía para la que trabajan gane dinero, o bien haga perder dinero a la competencia. Si existe ese conflicto, la revista no publicará los resultados. Para solventar esto, algunas farmacéuticas contratan investigadores que se limitan a firmar los trabajos, sin haber participado en la investigación ni en la redacción de los mismos.

Ambas obras denuncian estrategias nada éticas de las grandes corporaciones farmacéuticas, y señala el camino a los políticos responsables de la sanidad de un país: aumenten los controles sobre dichas empresas y sus productos.

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Médico de Harvard advierte que las farmacéuticas están deteriorando la salud

Médico de Harvard explica que la Aspirina y el Ibuprofeno que se usan para la artritis, pueden al mismo tiempo causar destrucción de las articulaciones al inhibir la formación de cartílago, resultando en más de 16.000 muertes debido a hemorragia intestinal y más de 100.000 hospitalizaciones por efectos secundarios cada año.

¿Cuál es la vista más hermosa del mundo? Algunos dicen que es el Taj Mahal en India. Para mi es lo que me dio la bienvenida años atrás, la noche que llegué a Boston. Eran los edificios de mármol blanco de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, brillando bajo la luz de la luna.

La semana pasada, la grandeza me impresionó de nuevo cuando asistí a una reunión. Pero de pronto mis colegas y yo nos angustiamos al ver lo que ha ocurrido a esta institución a través de los años. La idea de que la atención médica se transformó en: demasiada tecnología, muy poco sentido común, y muy poco “cuidado”.

EE.UU. consume el 40% de todos los medicamentos producidos en el mundo, sin embargo, ocupa el lugar número 42 en expectativa de vida. Los estadounidenses se están condicionando por los miles de millones de dólares gastados en propaganda por las compañías farmacéuticas haciendo creer que hay una prescripción para cada dolor común y enfermedad. En realidad, lo que sucede es que se venden al público enfermedades por la televisión, noche tras noche, y los resultados son desastrosos.

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Entonces, ¿qué tan enfermos están los estadounidenses? Estudios muestran que una persona corriente de 55 años de edad, toma 8 o más prescripciones (medicamentos) en cualquier momento y que muchos de esos medicamentos son cuestionables o perjudiciales.

Por ejemplo, el 70% de los pacientes con dolores de cabeza crónicos en realidad sufren de dolor de cabeza inducido por medicamentos. Los medicamentos no esteroides como la Aspirina y el Ibuprofeno que se usan para la artritis, pueden al mismo tiempo causar destrucción de las articulaciones al inhibir la formación de cartílago, resultando en más de 16.000 muertes debido a hemorragia intestinal y más de 100.000 hospitalizaciones por efectos secundarios cada año.

Mis colegas y yo lamentamos la falta de medicina preventiva para muchas de las enfermedades crónicas como la osteoporosis y la importancia de evitar fracturas con la edad. Sin embargo, los médicos se apuran en ordenar medicamentos y prescripciones antes de discutir los posibles cambios de estilo de vida y el uso de remedios naturales. Otra cuestión, que generalmente no se reconoce es ¿quién decide si somos normales o no?

Después de todo, a medida que envejecemos, nuestros órganos se oxidan. Pero, ¿cuánto óxido se necesita para clasificarlo como un problema?

Máquinas que diagnostican la densidad ósea o medicamentos que tratan el adelgazamiento de los huesos, han establecido instrucciones y protocolos que resultan en la venta de más medicamentos. La medicina en norteamérica se ha convertido en un gran negocio dirigido a ordenar procedimientos y pruebas, es impersonal, y lo ha sido desde que yo entré por los portales de la Facultad de Medicina de Harvard.

Uno de mis colegas, experto en osteoporosis, lamentó que los médicos de hoy en día sean engañados por las compañías farmacéuticas. Por ejemplo, una compañía asegura que su producto disminuye las fracturas de cadera en un 50%. Es una cifra impresionante, pero ¿es cierto?

En el estudio de una compañía, 2 de cada 10 mujeres en el grupo placebo desarrollaron una fractura, y sólo 1 mujer sufrió una fractura del grupo con tratamiento activo. Eso es una mejora de 50%, pero viéndolo desde otro ángulo ¡98 de 100 mujeres del grupo con tratamiento habrían salido igual de bien tomando un placebo!

Hoy en día millones de pacientes, la mayoría mujeres, toman medicamentos bifosfonatos para prevenir la pérdida de masa ósea. Pero estos medicamentos pueden tener efectos adversos. Algunos sufren de diarrea, hinchazón abdominal, dolor en articulaciones, dolor de cabeza, acidez de estómago, y reacciones alérgicas. En casos raros, también ocurre degeneración de la mandíbula, sobre todo en pacientes con cáncer.

Mis colegas dicen que tiene más sentido primero usar una combinación de cambios de estilo de vida y remedios naturales. Sabemos que el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la cafeína aumentan el riesgo de osteoporosis, así como las gaseosas que contienen ácido fosfórico.

Cuando los niveles de fosfato en la sangre son altos y los niveles de calcio son bajos, el calcio de los huesos sale a la sangre. Las gaseosas cargadas con azúcar también remueve el calcio de los huesos.

Muchos casos de osteoporosis pueden ser tratados con cambios de estilo de vida junto con suplementos de calcio, vitamina D y vitamina K2.

Se sabe que virtualmente todas las células en el cuerpo tienen receptores de vitamina D y esta vitamina es esencial para la absorción de calcio del intestino. La vitamina K2 entonces dirige al calcio adentro de los huesos en vez de ir a las arterias coronarias. Ve a Docgiff.com para más información.

Algunos de mis colegas, aunque no todos, lamentan el amplio uso de medicamentos para reducir el colesterol y mientras la guía de su uso se ha hecho cada vez más y más amplia no se hace hincapié en sus posibles riesgos, resultando en más ganancias para las corporaciones.

La práctica de la medicina ha cambiado drásticamente desde que yo salí de Harvard. Pero una cosa no ha cambiado – los imponentes edificios de mármol blanco que aún abarcan un ideal.

¿Generaciones en peligro? ¿Sobre-medicación?

Link: http://www.youtube.com/watch?v=BMcTcztmmSM

La mafia medica y la corrupta Industria Farmacéutica expuestas, en un documental

El documento se divide en dos partes. Imperdible. Pertenece a un programa del canal Al-Jazeera. En este programa de People & Power se habla del GRAN negocio de la medicina y la farmaceutica, y de como hacen dinero olvidando su juramento de facultad con tal de lucrar a costa de las vidas que deberían salvar. Subtitulos en español.

Parte 1

Link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IVbt2oXVKak

Parte 2

Link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-mSlCPdgsww

Vivimos en un momento muy especial en la historia. La gente hoy en día tiene acceso a más información que en cualquier otra generación anterior. Como resultado, tenemos que ser conscientes de lo que es un buen y un mal dato, lo que dejar entrar como información válida y lo que dejar fuera.

Algo más…

Dr. Burzynski´s movie (El sabotaje de las farmacéuticas a una terapia eficaz contra el Cáncer)

Descripción:

Esta es la historia de un médico doctorado en bioquímica llamado Stanislaw Burzynski que ganó la más grande, complicada y fascinante batalla legal de la historia de EEUU contra la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA).

En 1970 descubrió los antineoplastones, péptidos que actúan sobre genes específicos involucrados en la aparición y desarrollo del cáncer. Ya se ha completado la Fase II de los ensayos clínicos que la FDA supervisa desde 2009.

Cuando los antineoplastones sean aprobados, será la primera vez en la historia en la que un científico, y no una gran compañía farmacéutica, tendrá la patente y los derechos de distribución de un avance médico.

Los antineoplastones son capaces de curar algunos tipos de cáncer terminal. En el documental se presentan varios supervivientes de cáncer que eligieron estos medicamentos en vez de la cirugía, la quimioterapia o la radiación (con información completa de los registros médicos demostrando su diagnóstico y recuperación), así como la sistemática supervisión de los ensayos clínicos por parte de la FDA comparando los antineoplastones con otros tratamientos.

Una tipo de cáncer llamado glioma del tronco cerebral nunca antes se había curado en un ensayo clínico controlado científicamente en la historia de la medicina. Los antineoplastones lo curaron por primera vez en la historia, decenas de casos.
Enlaces a las publicaciones científicas que lo demuestran:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12718563?dopt=Abstract
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16484713?dopt=Abstract
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17278121
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15565574

Este documental lleva al público a través del escarpado y victorioso viaje de 14 años que el Dr. Burzynski y sus pacientes han tenido que realizar hasta conseguir la autorización de la FDA para realizar los ensayos clínicos de los antineoplastones.

El Dr. Burzynski reside y ejerce la medicina en Houston, Texas. Inicialmente pudo fabricar y administrar su descubrimiento sin la aprobacion de la FDA desde 1977 hasta 1995 debido a que el estado de Texas en ese momento no requiería que los médicos de Texas estuvieran obligados a cumplir con la ley federal en esta situación. Esta ley ha sido cambiada.

Durante más de una década, la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) trató de imputar criminalmente al Dr. Burzynski, sin conseguirlo. Finalmente, el Dr. Burzynski fue procesado por el Gran Jurado en 1995, el resultado en los dos juicios federales es que los miembros del jurado lo encuentraron no culpable de cualquier delito. Si hubiera sido declarado culpable, el Dr. Burzynski se hubiera enfrentado a un máximo de 290 años en una prisión federal y $ 18.5 millones en multas.

Sin embargo, lo que se reveló unos años después de que el Dr. Burzynski ganase su libertad, ayuda a tener una visión más coherente de las verdaderas motivaciones de la implacable persecución del gobierno de los Estados Unidos a Stanislaw Burzynski, M.D., Ph.D.
Link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=PNBos3OkZkk

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