REUMATISMO: Más Allá del ‘Daño a Mi Mismo’

REUMATISMO: Más Allá del ‘Daño a Mi Mismo’

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‘La enfermedad reumática es una plaga en el mundo actual, no por su índice de mortandad, sino por la invalidez que ocasiona y la deficiente calidad de vida que produce, condicionado en gran medida por el dolor.
Aunque las manifestaciones de la enfermedad reumática pueden ser locales, es una enfermedad generalizada’. J.L. Padilla.

‘El término reumatismo, aunque todavía se usa de forma coloquial y en contextos históricos, ya no se emplea de manera frecuente en la literatura médica o técnica; es, pues, un término obsoleto. De hecho, sería más apropiado decir que ya no existe ningún trastorno reconocido que se denomine simplemente reumatismo. El término tradicional cubre una gama de problemas diferentes, por lo que atribuir los síntomas a “reumatismo” no quiere decir mucho’. Wikipedia.
Realmente no, la palabra ‘reumatismo’ no dice mucho o lo dice todo, según se mire. Decir que alguien tiene reuma es bastante ambiguo ya que puede englobar muchas patologías como: Espondilitis anquilosante, bursitis/tendinitis, artrosis, artritis psoriásica, fiebre reumática, artritis reumatoide, lupus eritematoso, tenosivitis….
Los que padecemos alguna de estas patologías sabemos que los síntomas son muy diferentes (de ahí sus diferentes nombres) pero lo que si que comparten todas ellas es el dolor, a veces un dolor crónico difícil de paliar con los analgésicos de rigor.

Este supuesto reumatismo estaría dentro de las llamadas enfermedades autoinmunes donde la inflamación es la primera respuesta de nuestro sistema inmunitario a una infección.
Primero sepamos qué es un sistema inmunitario o inmune o inmunológico: ‘Conjunto de estructuras y procesos biológicos en el interior de un organismo que le protege contra enfermedades identificando y matando células patógenas y cancerosas. Detecta desde virus hasta parásitos intestinales y necesita distinguirlos de las propias células y tejidos sanos del organismo para funcionar correctamente.’ Wikipedia.
Por tanto, las enfermedades autoinmunes según J. Luis Padilla: ‘Grupo de enfermedades en las que sucede algo tan extraño que el organismo no reconoce su propia actividad y las propias sustancias. Las combate y daña la propia estructura. Es un proceso que se desarrolla fuera de la infancia y que comienza después de que el individuo tiene su estructura orgánica completa.
Tiene que haber una razón profunda que nos explique por qué en un momento determinado un individuo comienza a autoagredirse sin que él lo quiera conscientemente.
El sistema defensivo no reconoce la propia estructura que sustenta y se vuelve contra ella. El sistema defensivo tiene dos raíces que le animan: el psiquismo del individuo y su carga ancestral.’
Si tenemos un sistema inmunitario insuficiente, despistado o atontado, éste atacará a los propios tejidos del cuerpo haciendo aparición la enfermedad autoinmune correspondiente.
Cuando escribía el artículo ‘¡Vacunas Ni Una!’, cité al doctor Robert Mendelsohn donde reconocía que esta epidemia autoinmune, que actualmente vivimos, ha ocurrido a causa de la introducción masiva de las vacunas a la población y cada día estoy más que convencida de ello: ‘No es irracional pensar que todas las intromisiones, estimulaciones e intervenciones químicas (antibióticos, vacunas, medicamentos…) en el sistema inmunitario pueden causar tanto daño.’

Está claro que nuestro gran defensor, nuestro guardaespaldas llamado sistema inmunitario está más perdido que un pulpo en un garaje y de ahí la aparición de alergias, asmas, lupus, artritis y, si, de los más temidos: El cáncer y el sida.

‘El funcionamiento del sistema inmunitario de una persona está inextricablemente relacionado con su estado anímico y su comportamiento. Los cambios en los niveles de neuropéptidos (las moléculas que fabrica el cerebro que piensa y siente) afectan a la función inmunitaria.
Intentar librar de microorganismos el ambiente es un riesgo para la salud. Esto se debe a que el desarrollo óptimo del sistema inmunitario depende de la exposición a una sana mezcla de bacterias, tanto del interior como del exterior del cuerpo.
Dar antibiótico hace proliferar hongos y mohos en los intestinos. Vivir en un ambiente demasiado ‘limpio’ podría tener por consecuencia un sistema inmunitario más débil. Lo esencial para un sistema inmunitario sano y la longevidad es que haya copiosas cantidades de esperanza y felicidad e insignificantes cantidades de desesperanza, desesperación e impotencia. El estrés psíquico de todo tipo deprime la función inmunitaria y lleva a una mayor frecuencia de enfermedades, en particular infecciones.’ Dra. Christiane Northrup.

Según la medicina alopática, oficialmente, tengo artritis reumatoide de grado I. Mis síntomas son muy leves a comparación de los grados superiores. Pero hay días que el dolor paraliza mi cuerpo y no deja que avance. Dolor localizado acompañado de inflamación en cualquier parte de mi cuerpo (manos, hombros, pies, muñecas…) que puede durar unas 24 horas para luego desaparecer como un ‘si te he visto, no me acuerdo’. No deja marca, no deja secuela. Un día puedo sentirme como una anciana y al día siguiente tener la energía de una moza de 20 años.

‘En la artritis reumática, el sistema inmunitario está tan enfermo que empieza a autodestruirse atacándose al tejido conjuntivo de las articulaciones de tal modo que se puede temer el riesgo de una lisiadura generalizada con dolor e hinchazón articular. Es directamente un achaque de mi propio yo, porque las fuertes emociones de rencor y dolor no consiguen expresarse’. Dr. Jacques Martel.

He probado muchas terapias para paliar mis dolores y para ir a la raíz de la cuestión pero ahora soy consciente de que no es suficiente, que hay que ir más allá del dolor y de lo puramente físico y emocional. La acupuntura, la electroacupuntura, la electroterapia, el agua de mar, la oligoterapia, la homeopatía, la fitoterapia como el harpagofito, la cúrcuma, la glucosamina de origen marino o la ashwagandha y la amapolia de california… buenas alternativas que en mi caso particular no han funcionado. Por otra parte, considero muy agresivo tomar lo que receta la medicina alopática ya que destroza el hígado (análisis de sangre periódicos para controlarlo confirman esa agresión) y puede causar, a medio-largo plazo, efectos secundarios muy graves y, además, lo más importante, no cura la enfermedad. Mi doctora se cree que soy masoca, tal vez visto desde su punto de vista (y el de mucha gente) si que lo sea, seguro que si. La mujer no quiere que ‘sufra’ y, al no querer tomar la medicación oficial, me intenta convencer para que me inyecte corticoides y así poder pasar unos meses ‘tranquila’ sin dolor. Siempre estoy a tiempo a elegir esta última opción que me ofrece pero siento, intuyo y percibo que no puedo atontar a mi cuerpo justamente ahora después de todo lo vivido y experimentado ya que estoy convencida de que aquí hay mucha miga, de que hay un trabajo emocional y del alma muy importante e interesante que tengo que llevar a cabo para reconciliarme con todos mis ancestros, con todo mi pasado y con mi presente. Si, podría pasarme unos meses de ‘vacaciones’ (corticoides), eludiendo lo que me está sucediendo pero siento que no debo desperdiciar este gran momento tan importante que me está brindando mi cuerpo al tener esta enfermedad: Un gran aprendizaje y un gran viaje al interior de mi misma, más allá de la autoagresión y del dolor, de la ira y del rencor. Un reencuentro con mi alma perdida.
Estas fueron las palabras de mi amiga y terapeuta Montse Royo cuando todo acababa de comenzar: ‘Tu no te castigas conscientemente, ni te autolesionas porque si, así que deja de culpabilizarte, que ésto sólo lo que hace es aumentar más el dolor. La enfermedad que te ocasiona dolor pertenece al misterio del por qué la tienes y la enfermedad emocional viene de siglos atrás.Tanto una cosa como la otra, sólo puedes mirar y ver qué te ocasiona, a qué te hace enfrentar y qué estás dispuesta a soltar o cambiar. Y a veces se necesita mucha fuerza, coraje y un buen acompañamiento y tiempo… Desde la dureza y inflexibilidad nada cambia. Como un día te dije, en cualquier momento después de tanto aguantar y tanto berrinche, te iluminas, jaja’.

‘La enfermedad es el medio por el cual descubrimos el poder de nuestra psique y nuestro espíritu. Es el medio por el que descubrimos nuestras dotes más valiosas y nuestra capacidad para ayudar a los demás. Es un punto de inflexión que exige que ejerzamos nuestra capacidad de elegir. Es una experiencia de transformación ya que requiere que prestemos atención al proceso de curación, el cual contiene la posibilidad de un cambio. Sanar requiere mucho más que la contribución de nuestros recursos intelectuales y emocionales. La curación es tomar un proceso de desintegración de la vida y transformarlo en un proceso de vuelta a la vida. La mente no puede realizar esta tarea. Sólo el alma tiene el poder de devolver al cuerpo a la vida.‘ Caroline Myss.

De todas maneras, aunque en mi no hayan funcionado las terapias antes mencionadas, si que he tenido clientes que han mejorado mucho su Salud con una buena alimentación MacrobitiVa (eliminando solanáceas, lácteos y derivados, gluten y soja en todas sus formas) y oligoterapia como cobre-magnesio-manganeso o cobalto y potasio (problemas inflamatorios y dolor) o manganeso-cobre (brotes inflamatorios y procesos crónicos) o manganeso-cobalto (artrosis) o cobre-oro-plata y azufre (artritis), así como el aceite de lino de primera presión en frío para todo tipo de inflamaciones.
Pero cuando una enfermedad autoinmune ya está bien instaurada es bastante más complicado y no sólo la buena alimentación y las terapias alternativas son suficientes.

‘Los alimentos y remedios no curan: si son los apropiados, sólo permitirán al cuerpo a curarse solo; si son inapropiados, es posible que le impidan curarse. La alimentación natural por sí sola no es una panacea, ninguna poción ni ningún elixir mágico lo arreglará todo. Sólo hay diversas maneras de reequilibrar el complejo sistema de nuestro cuerpo, y de cada uno de nosotros depende descubrir y servirse de aquellas que sean oportunas y provechosas para nuestra vida (…)
Cuando el daño es de poco alcance, una dieta curativa puede permitir que tenga lugar la autocuración. Pero, cuando el sistema inmunitario está gravemente dañado por la medicación, suele ser dificilísimo reparar el funcionamiento del cuerpo con alimentos, porque la eficacia del alimento en cuanto remedio sólo descansa en su capacidad para apoyar y estimular el sistema inmunitario. En los casos de enfermedad grave, la mejor dieta del mundo es sólo mínimamente efectiva sin un cambio interior’. A.M, Colbin.

La mala alimentación que nos ofrece la industria alimentaria con sus productos industriales a precios de risa (baratos para tener una ‘razón firme’ y autoconvencernos de que hay que seguir consumiéndolos); los excesos de trabajo tanto físico como mental; el poco descanso (a consecuencia de lo anterior); las malas relaciones personales; las sobredosis de medicamentos que ingerimos y la automedicación; la mala condición del agua, la contaminación ambiental…hacen que enfermemos y a cada uno le tocará una enfermedad diferente dependiendo de cómo esté su sistema inmunitario. Por todo esto, no hay que sentirse culpables por haber dañado nuestros cuerpos durante años (no podemos perder el tiempo lamentándonos) sino que debemos buscar y cambiar nuestra actitud y nuestra vida en todos los sentidos para poder recuperar de nuevo nuestra Salud siendo conscientes y realistas de que la recuperación no llegará en dos días y en algunos casos ni en un año. Lleva mucho trabajo, incluso, a veces, el mismo tiempo que se invirtió en destruir nuestra salud.
Las pequeñas molestias como picores, caspa, insomnio, granos… se irán fácilmente con unos pequeños cambios pero cuando hablamos de enfermedades autoinmunes, ya son palabras mayores y la cosa cambia. Es entonces cuando debemos hacernos amigos de la paciencia (habilidad de mantener una buena actitud mientras esperas) y de la confianza en nosotros como seres únicos. Si, ya sé, puede parecer todo muy místico y muy bonito aunque duro el camino a seguir y más cuando uno lo vive en sus propias carnes, en sus propios huesos. Algunos prefieren no cambiar y seguir siendo víctimas (esta actitud a nuestra industria farmacéutica le encanta) o morir, literalmente, sin intentarlo siquiera ya que, en la sociedad caprichosa y egoísta en la que vivimos, muy poca gente se embarca en su camino personal y prefiere ir por la vía ‘cómoda’ recurriendo a lo oficialmente (y farmacéuticamente) correcto sin llegar nunca a interiorizar ni adentrarse en las partes más oscuras y más bellas de uno mismo. Son sólo dos simples ejemplos, hay muchos más.

El mensaje que quiero transmitir en este artículo va más allá de la buena alimentación y va más allá de las terapias alternativas o del trabajo emocional. He comprendido que para llegar a la curación debemos reencontrarnos con nuestra alma (a muchos nos abandonó hace tiempo), debemos dejar a un lado nuestra mente pensante y llegar a lo ‘subterráneo’ y esto, amigos míos, no es nada fácil. Ya es hora de aceptar esa parte mágica y energética que se mueve dentro de nosotros y restar importancia al exterior que nos entretiene con cosas superfluas y sinsentido. Debemos salir del matrix para volver a ser Libres y Únicos. Al principio puede dar yuyu (temores, miedos infundados) pero una vez dentro te das cuenta, te haces consciente que el poder está en nosotros, que somos nosotros los que creamos nuestra realidad, nuestra enfermedad o nuestra salud, sólo nosotros y nadie más.
Tanto la Dra. Ghislaine Lanctôt como Laura Gutman lo explican muy bien:
‘Hay un amplio trecho que recorrer para pasar de las medicinas alternativas a la autosanación. Y este paso, tanto para el paciente como para el terapeuta, implica una transformación de la conciencia. La medicina del alma consiste en la toma de conciencia de la propia soberanía individual, es decir, la divinidad interior. No requiere ni médico ni terapeuta’.

‘La enfermedad aparece cuando uno se halla en condiciones de dar un paso más en el camino de la comprensión. Las situaciones externas aparecen cuando las generamos desde nuestro interior. El objetivo nunca debería ser la desaparición del síntoma, ya que él nos permitirá comprender el camino a seguir. Nos escucha ser más sinceros con nosotros mismos. No tenemos otro amigo más sincero, alguien que nos muestre las cosas con tanta crudeza. Combatir la enfermedad es creer que la enfermedad es un obstáculo y que está contra nosotros, en vez de aceptar que es parte nuestra y que nos da la posibilidad de hacernos más completos, de generar un camino de curación.’ Laura Gutman.

No sientas el dolor como una invalidez o una incapacidad aunque en ese momento físicamente estés paralizado. Siéntelo como una llamada, como un mensaje que te transmite, que te avisa para que averigües en qué estás permitiendo que te avasallen, a quién o qué estás cediendo tu poder, a qué o quién permites que abuse de ti… No sientas la enfermedad como una derrota perdida. Siéntela como la oportunidad para crecer, para cambiar, para transformarte y para crearte. Dale la bienvenida y aprende de ella. Traspásala y llega a tu alma, ella te guiará, te dará las herramientas para seguir en la dirección correcta, aquella a la que realmente has querido dirigirte desde que naciste. Y no, no es ‘La Guerra de las Galaxias’ ni ‘El Señor de los Anillos’ sino la vida real sin trampa ni cartón.
‘Al ego no le suelen sentar bien las pruebas de carácter sentimental o místico. Por eso está solo y es muy limitado en las elaboraciones de esta clase y no puede participar por entero en los más misteriosos procesos del alma y la psique. En la hermenéutica arcana, el espíritu nace del alma. El espíritu hereda la materia o se encarna en ella para averiguar datos acerca del mundo y transmitirlos al alma. El ego es como una pequeña isla de conciencia que flota en un mar de inconsciencia.’ Clarissa Pinkola Estés.

He aquí una manera de recuperar nuestra alma herida según Clarissa Pinkola Estés:
‘- Acepta alimento: Los complejos negativos se sienten atraídos por las ideas más sabrosas, revolucionarias y maravillosas y por las formas más audaces de creatividad. Así que acepta los sinceros cumplidos.
– Reacciona: La creatividad es la capacidad de reaccionar a todo lo que nos rodea, de elegir entre los cientos de posibilidades de pensamiento, sentimiento, acción y reacción que surgen en nuestro interior, y reunirlo todo en una singular respuesta, expresión o mensaje que posea impulso, pasión y significado.
– Sé salvaje: Tenemos que permitir que nuestras vidas ideativas fluyan libremente, dejando que salga cualquier cosa, y sin censurar nada en principio. Eso es la vida creativa.
– Empieza: Si tienes miedo de fracasar, yo te digo que empieces, fracases si no hay más remedio, te vuelvas a levantar y vuelvas a empezar. Y si fracasas de nuevo, fracasa. ¿Y qué? Vuelve a empezar. No es el fracaso lo que nos paraliza sino la renuncia a volver a empezar.
– Protege tu tiempo: ‘Hoy trabajo y no recibo visitas. Ya sé que usted piensa que eso no se refiere a usted porque es mi banquero, mi agente o mi mejor amigo. Pero sí se refiere a usted’.
– Persevera: Insistiendo, siguiendo adelante con nuestro empeño de hilar alma y fabricar alas, con nuestro arte, nuestros remiendos y nuestras costuras psíquicas, tanto si nos sentimos fuertes como si no, tanto si nos sentimos preparados como si no. En caso necesario, atándonos al mástil, a la silla, al escritorio, al árbol, al cactus, dondequiera que estemos creando.
– Protege tu vida creativa: Para evitar el hambre del alma, da al problema su verdadero nombre y resuélvelo. Practica a diario tu tarea. No permitas que ningún pensamiento, ningún hombre o mujer o compañero o amigo, ninguna religión, ningún trabajo y ninguna voz avinagrada te obliguen a pasar hambre. En caso necesario, enseña los incisivos.
– Construye tu verdadero trabajo: Construye una cabaña de cordialidad y sabiduría. Protege el alma. No permitas que tus complejos, tu cultura, tus desechos intelectuales o las rimbombantes bobadas aristocráticas, pedagógicas o políticas roben tu creatividad o tu alma.
– Pon alimento para la vida creativa: Cuatro grupos básicos de alimentos: Tiempo, sentido de pertenencia, pasión y soberanía.’

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Fuentes:
www.nutricionencasa.com

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