EL MOVIMIENTO SLOW ABOGA POR TU RITMO DE VIDA

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¿El desarrollo, nos ha hecho caer en un ritmo de vida inadecuado?

Corremos sin cesar y sin embargo, siempre llegamos tarde. La tecnología crea aparatos más y más rápidos, pero seguimos sin tener tiempo suficiente. Pasamos largas horas en el trabajo, pero no encontramos el momento para hacer aquello que de verdad deseamos. Cansados de todo esto, hay ya muchas personas que han pisado el freno y han decidido cambiar la situación. Se trata del movimiento Show.

Siempre estamos tan ocupados y tenemos tantas obligaciones que el tiempo se ha convertido en nuestro bien más preciado. Como consecuencia, la velocidad ha pasado a ser el Leitmotiv de los países desarrollados, transformándose en parte intrínseca de nuestro ser. Identificamos ser el primero con tener éxito y, en cambio, consideramos la lentitud como algo propio de perdedores. De tal forma, cualquier cosa que se interponga en nuestro camino y no haga aminorar la marcha pasa a ser, de forma automática, nuestro enemigo. Una aceleración que, por otro lado, afecta a todos los ámbitos de la vida y que rigen cada vez una mayor parte de nuestro tiempo. No en vano, el mundo tiende a funcionar sin descanso, durante todas las horas del día, todos los días de la semana. Una frenética actividad que nos lleva a vivir tan preocupados por nuestras múltiples obligaciones y por un incierto futuro que hace incluso que nos olvidemos de alga básico y sencillo como es disfrutar de lo cotidiano.

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¿Acaso no estaremos pagando el precio de la vida rápida?

Esta obsesión por la velocidad puede que nos haya permitido alcanzar grandes logros, pero también ha traído consigo serias y graves consecuencias. Nuestra salud, nuestra vida social, familiar y laboral son los ámbitos que más directamente han sufrido tales efectos negativos. Las jornadas interminables de trabajo a las que estamos acostumbrados nos vuelve más proclives a comer mal y a sufrir problemas de obesidad, a abusar del alcohol, a practicar menos ejercicio, a padecer estrés…Cada vez dormimos menos y esa falta de sueño puede dañar nuestro sistema cardiovascular e inmunitario y provocar indigestión e irritabilidad, entre otras cosas. Por si esto fuera poco, nuestra vida familiar también puede acabar por destruirse, pues ante tanto compromiso solemos relegar siempre a un último plano. A todos estos inconvenientes hemos de añadir uno más: el síndrome de la felicidad aplazada. Con este nombre se designa un trastorno de nueva partición. Quien lo padece sufre una profunda angustia
ante la sensación de no tener tiempo suficiente para cumplir con todas sus obligaciones diarias y habitualmente pospone cualquier experiencia gratificante a un hipotético momento futuro que, sin embargo, nunca llega. Lo más preocupante de todo es que no se trata de un síndrome minoritario, sino muy por el contrario, puesto que se calcula que afecta a más de un 40% de la población de todos los países desarrollados.

¿Para qué nos sirve el movimiento Show?

Ante todo un panorama tan rápido, pero al mismo tiempo tan desolador, ha surgido en los últimos tiempos una tendencia contraria a la dominante que aboga por un estilo de vida más sosegado y que, de forma progresiva, está ganado fuerza y adeptos.
Por desgracia la imposición de las prisas y de la velocidad no es ya un terreno exclusivo de los mayores. Su influencia ha calado tanto entre todos nosotros que, sin darnos cuenta, se la hemos transmitido también a los más pequeños. Así, en los últimos años se ha observado entre los niños un preocupante incremento de los casos de depresión, ansiedad, hiperactividad, déficit de atención, etc. Todo ello consecuencia de la apretada agenda a la que nos sometemos, con infinidad de clases particulares y actividades extraescolares, ya que llega un momento que los niños no juegan.
Los niños son precisamente, a los que más afecta la educación lenta, una vertiente del Show que abogan por una enseñanza sin competitividad, sin masificar y en la que no sea el reloj el que marque el ritmo, sino que se dé a cada niño el tiempo que necesita para aprender la lección.
Frente a la velocidad y comodidad imperantes, el movimiento Show reivindica una nueva escala de valores que antepone la calidad a la cantidad y entre cuyas principales señas de identidad destaca la defensa de la idea de trabajar para vivir y no para lo contrario, así como el apoyo a la herencia cultural de la humanidad, la biodiversidad, las culturas locales y un empleo inteligente de la tecnología.
Y es que es importante no caer en el error de pensar que el movimiento Show mira al pasado o que rechaza por sistema los avances tecnológicos o científicos y todo aquello que signifique rapidez. En realidad, esta filosofía lo que pretende es encontrar un equilibrio entre rapidez y lentitud adecuada (actuar con rapidez y lentitud. Es decir, intentar hacer cada cosa a su velocidad adecuada (actuar con rapidez cuando tiene sentido y hacerlo lentamente cuando es más conveniente ir despacio).

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¿Pero nos encontramos con diferencia de opiniones?

Aunque el defensor de la lentitud, el movimiento Slow se ha extendido como la pólvora y se ha implantado en casi todos loa ámbitos de la vida.Todo comenzó en l986 cuando el periodista especializado en gastronomía Carlo Petrini se enfureció tanto ante la apertura de un McDonald ́s en la mismísima plaza de España en Roma que emprendió una auténtica batalla contra la comida basura. Aunque consiguió que el restaurante en cuestión cerrara sus puertas, su lucha continuó a través de la Show Food, una organización cuyo propósito es proteger el producto local de la extinción a la que los están sometiendo las grandes cadenas de comida rápida.
Sin embargo, de la comida pronto se pasó a un terreno mucho más amplio: la ciudad. También en Italia surgió el Cittá-Slow, un movimiento que aúna cada vez a más miembros y que pretende establecer ciudades donde el estilo de vida sea más humano, se respete el medio ambiente, sea responsable de cara a las generaciones presentes y futuras, y donde se usen las nuevas tecnologías para bienestar del ciudadano. En definitiva, un lugar agradable para vivir, trabajar y pasar el tiempo de ocio.
Junto a la comida y la ciudad, la defensa de un ritmo más pausado ha llegado también a la música, el sexo, la ropa, el deporte, el arte y otros muchos campos. Entre ellos, y dado el papel determinante que tiene a la hora de marcar el ritmo de nuestra vida, destaca sobre todo el ámbito del trabajo. Aunque pueda parecer contradictorio, aplicar a éste la filosofía Show no implica una menor productividad, sino un trabajo de mayor calidad y más atento a los detalles. Al establecer un ambiente de trabajo más flexible y reducir el estrés a un nivel aceptable, los trabajadores se sienten más estimulados, se implican más y son más eficaces.

¿Acaso no habría que decirnos, pisa el freno?

Los detractores de este movimiento argumentan que se trata de un ideario demasiado elitista y que vivir lentamente sólo está al alcance de algunos. Sin embargo, aunque no tengamos posibilidad de transformar por completo nuestro estilo de vida, sí que podemos introducir pequeños cambios que contribuirán a mejorar la calidad de nuestro día a día. Hay que ser conscientes, eso sí, de que, dependiendo de las circunstancias de cada uno, reducir la velocidad puede significar ganar menos dinero, o bien tener que abandonar un determinado hobby. Sacrificios que, en cambio, son pequeños si se comparan con los beneficios que podemos obtener a cambio.

He aquí algunas medidas a tu alcance que te ayudarán a aminorar la marcha:

Aligera tu agenda. A la hora de planificar tu día, en lugar de llenar cada una de las horas con actividades, deja varios huecos que te ayudarán a disminuir la presión y el estrés.
Elimina lo superfluo. Haz una lista de todas tus actividades cotidianas, clasificándolas de mayor o menor prioridad e importancia, y recortarla tanto como puedas, empezando desde abajo.
desenchúfate. Cada día reserva unos minutos para descansar de los aparatos tecnológicos (teléfonos, ordenadores, televisión, etc.).
Aficiones lentas. Practica algún pasatiempo que te ayude a relajarte, como leer, pintar, cuidar las plantas, etc.
Pequeños lujos. Introduce pequeños cambios en tu vida que te hagan disfrutar del momento, como levantarte un poco antes para disfrutar de un buen desayuno, ir andando al trabajo si se encuentra relativamente cerca, hacer pequeños descansos durante la jornada laboral o dormir una pequeña siesta.
Vigílate. Procura ser consciente de la velocidad a la que haces cosas, y cuando percibas que te estás dejando llevar por las prisas, simplemente por el hábito de correr, respira hondo y aminora el ritmo.
Fomenta las relaciones sociales. Programa y reserva tiempo para pasar con la familia y los amigos, en lugar de dedicarles únicamente el tiempo que quede tras haber cumplido con el resto de compromisos y actividades. Acepta tus limitaciones. Sé realista respecto a tus capacidades y expectativas, y por lo tanto promete menos y cumple más, delega lo que puedas, aprende a decir no, etc.
Vive el presente. Fija tu atención en el momento actual, en lugar de vivir haciendo constantemente planes para el futuro o recordando el pasado.

¿Qué alternativas lentas nos aconseja?

Una de las señales más evidentes de que el movimiento Slow ha ganado fuerza en los últimos tiempos ha sido el eneorme desarrollo que han vivido disciplinas como el tai-chi, el chi-kung, el reiki, el método Pilates o el yoga. Todas ellas tienen en común el hecho de que buscan el equilibrio tanto físico como emocional de quien las practica. Equilibrio que, por otra parte, se rompe habitualmente por culpa del aceleramiento en el ritmo de vida actual. Frente a otras actividades físicas o deportivas que nos incitan a ir más rápido o fomentan la competitividad, éstas en cambio propician un ritmo más pausado, y que nos conecta con el momento presente y con nosotros mismos.
La meditación, por su parte, sirve para adiestrar le mente para que se relaje, Además, reduce la presión arterial y genera en el cerebro una mayor cantidad de ondas alfa y zeta, la más lentas, y cuanta con la ventaja de que sus efectos duran incluso después de haber terminado la meditación.

Estamos haciendo un comentario amplio de el sistema Show, pero también podemos hacer otros sistemas que existen como venimos comentando en el tema, por ello, cualquiera de ellos puede ser óptimo para conseguir lo que nos proponemos, es decir, vivir normalmente con menos estrés y con una vida más relajada y que la misma tenga para nosotros plenitud de bienestar.
También es necesario que se tenga en cuenta hacer una alimentación menos agresiva, por eso muchas de estas personas, acaban por hacerse vegetarianos ya que en este tipo de alimentos, no existe la agresividad digestiva y además de no cargar nuestro organismo de toxinas, también conseguimos vivir más relajados y en paz.

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Fuentes:
w w w.clinicacauce.com
Autor:
Ildefonso Cobo Jiménez
Lincenciado y Doctorado en Medicina y Cirugía,
Además de ser Lincenciado en Psicología y
Doctorado en Filosofía hindú

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