¿Nuestros errores son los que hacen que no evolucionemos adecuadamente?

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La evolución humana y la animal en general, están basadas en los procesos adaptativos que se ajustan a las necesidades del entorno. Dado que éste es, a su vez, cambiante, la adaptación de la especie está constantemente en desarrollo y cambia a lo largo de las generaciones; todo aquello que deja de ser adaptativo y funcional al entorno desaparece o se transforma.


De modo muy similar, existe un proceso de cambio dentro del propio ciclo vital de cada persona. Éste implica unas necesidades distintas en cada etapa, que debemos entender mediante periodos de adaptación (por ejemplo, en la adolescencia, el nacimiento de los hijos, la jubilación,…). Pueden producirse acontecimientos externos, a veces incontrolables, que cambien la ruta de nuestra vida; por otro lado, se dan circunstancias internas propias que nos hacen evolucionar y cambiar el modo de ver las cosas.
Sea cual sea la fuente del cambio, la persona que lo experimenta deberá adaptarse a él, modificando ciertos patrones de pensamiento, comportamiento y actitud para poder seguir disfrutando de una vida plena y en armonía.
Pese a esta necesidad de adaptación, el proceso de aprendizaje personal queda muchas veces estancado, bloqueado, de modo que una persona puede pensar y comportarse con una actitud rígida e inflexible. Este tipo de personas guía su presente y futuro en función de creencias falsas o poco adecuadas a la situación, sin mostrar predisposición alguna a adaptarse a los cambios.

¿Cuáles son los errores que impiden el cambio?

A continuación resumimos los errores más habituales que impiden el cambio personal:

>Seguir haciendo lo que siempre hemos hecho, aunque nos funcione mal. Almacenamos en nuestra memoria las situaciones que vivimos con sus respectivas respuestas adecuadas (o inadecuadas). Nuestro cerebro, así, funciona programado. Reprogramar estas situaciones requiere un gran esfuerzo por nuestra parte; primero hay que desprogramar estas situaciones previas para poder actuar según nuevos patrones.
>Miedo a cambiar. El cambio implica el paso de un estado conocido a otro desconocido, de modo que existe una incertidumbre al tener que comportarse como nunca antes se había hecho. Este miedo, muchas veces, actúa como freno obstaculizador del cambio personal.
>No aprender de los errores. Muchas veces tendemos a culpabilizarnos cuando nos equivocamos. De este modo, nos inundan mensajes negativos que nos impiden aprender de los errores, darnos cuenta de lo que hemos hecho mal y tenerlo presente para la próxima vez. Es humano y sano equivocarse, y culpabilizarnos sólo nos sirve para lamentarnos.
>Creencias y valores irracionales, inflexibles. Implica no tomar nuevas informaciones que pueden ser válidas para nosotros, siguiendo creencias rígidas e irracionales que no se adecuan bien a nuestra vida. Muchas de estas creencias han sido programadas cuando éramos pequeños y no se ajustan a las necesidades que tenemos de adultos.

[showads ad=center] >Beneficios secundarios. No cambiar y quedarse como uno está, por un lado, nos mantiene en el sufrimiento, pero por otro nos aporta algún tipo de beneficio. Éste es secundario y no tan importante como el que nos motiva plantearnos el cambio, pero es el que conocemos, con el que nos sentimos seguros y, a veces, del que no queremos prescindir.
>Distinción entre queja y problema. Muchas veces, uno necesita quejarse sobre algo, pero no tiene predisposición alguna para cambiarlo; se trata de aquellas situaciones en las que alguien se queja, y los demás tratan de darle soluciones, pero él nunca ve ninguna como aceptable, siempre tiene pegas; en el fondo, tan sólo necesita quejarse.
>Poner el control fuera de uno mismo. Fenómeno asociado a lo que se llama, en psicología, la “indefensión aprendida”; se trata de no defenderse sistemáticamente dado que se piensa que uno no puede intervenir en lo que pasa. Si uno cree que no tiene ningún control sobre algo, no va a hacer nada para cambiarlo.
>Guión de la vida aprendido. Desde que nacemos vamos conformando nuestra vida como si fuera una película, de modo que cada día que transcurre debemos seguir las pautas que hemos delimitado en nuestro guión de vida propia. A veces, este guión “eres malo”, “siempre lo haces todo mal”, programando lo que somos y seremos en un futuro e impidiendo, así, cualquier tipo de cambio.
>Yo soy así, no puedo cambiar. Si uno define su ser de un determinado modo, sin cambiar su actitud y comportamiento, seguirá evidentemente sin hacer ningún cambio, por mucho que lo necesite. El ser es distinto que el hacer, y si empezamos a hacer cosas distintas, nuestro ser, en consecuencia, se definirá de otro modo. Todo depende de loque queramos ser.

¿Cómo podemos conseguir el cambio personal?

Para llevar a cabo un cambio personal es indispensable poder combatir los errores que hemos descrito. Es muy importante sincerarse con uno mismo, para discriminar, primero de todo, si uno se está quejando o si tiene un verdadero problema que quiere cambiar.
La verdadera libertad personal está en que podamos sentirnos bien con nosotros mismos, siendo congruentes nuestros valores, razonamientos y emociones. La única formula magistral está dentro de nosotros, y debemos aprender a escucharnos para poder descubrirla. Este proceso implica un acto de sinceridad personal y, asimismo, nos permite conocernos mejor. Una vez hayamos decidido que lo que tenemos es un problema a solucionar, entonces habrá que definir hacia dónde queremos ir, cuál es el objetivo al cual queremos llegar. Nombrar y delimitar las cosas, desde dónde se parte y hacia dónde se va, es crucial para conseguir los objetivos. Entonces se comienza a andar por un camino con destino, donde cada curva nos encamina hacia el lugar al que siempre hemos querido llegar.
Mi consejo personal, es que si quieres conocerte con profundidad, hagas cada día una retrospección meditando lo que te ha sucedido en las 24 horas anteriores, y así, observaras de primera mano, donde cometistes los errores, y sí así lo haces, te iniciaras en el camino del despertar de la conciencia, porque lo que realmente nos pasa, es que tenemos sólo un 3% de conciencia despierta y el resto muy dormida, con lo que existen muchos eventos de cada día, donde pasamos totalmente dormidos y no nos damos cuenta de los muchos errores que comentemos.
A esto se le llama el despertad de la conciencia; no olvidemos que si sólo tuviésemos el 50% de la conciencia despierta, no cometeríamos a penas errores y nuestra vida sería muy distinta a mejor y a nuestro favor, lo que sucede es que no estamos educados para saber y aceptar que es sólo un 3% de conciencia la que funciona en nosotros; por eso es urgente trabajarnos cada día los eventos sucedidos, si queremos darnos cuenta de donde estamos y quien somos, sólo si adviene a nosotros más porcentaje de conciencia empezaremos el cambio que estamos exponiendo y de esta forma conseguiremos los objetivos de cambio y felicidad en nuestra vida. Sin olvidarnos de que para ser feliz, no es necesario tenerlo todo, sino entenderlo todo, y para ello es urgente tener nuestra conciencia despierta.

Fuentes:

Autor:
Ildefonso Cobo Jiménez
Lincenciado y Doctorado en Medicina y Cirugía,
Además de ser Lincenciado en Psicología y
Doctorado en Filosofía hindú.
http://www.icicma.com/

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