Desmontando mitos sobre la Fiesta Nacional

Escribiendo donde estoy escribiendo supongo que queda clara la posición que voy a tomar y nadie tendrá dudas al respecto, por lo que en vez de sumergirme en el significado de la mal llamada fiesta nacional y sus críticas habituales (podría hacerlo ya que las comparto), voy a dedicar este espacio a reventar el mayor de los mitos que se ha extendido por la cultura popular y en el que se escudan los protaurinos para defender y no acabar con esta actividad, la cual (junto a otras como el Salto de la Cabra en Manganeses de la Polvorosa, la “caza” de patos en Sagunto, la caza con parany…) convierten a España en uno de los principales enemigos mundiales de la fauna.

Los argumentos para la prohibición de la fiesta son totalmente notorios y conocidos por todos. Sin embargo, ¿cuál es el principal argumento que usan los protaurinos para defender la fiesta nacional más allá del supuesto valor histórico y cultural de la celebración? “La raza de Toro Bravo desaparecería sin la existencia de las corridas de toros, y por ello debemos preservar esta celebración”.

Pues nada, vamos a desmontarlo de forma rápida y tajante:

El Toro Salvaje, Bos Taurus Primigenius, desapareció en Europa entre los siglos XVII y XVIII, sin que protaurinos y antitaurinos tuvieran nada que ver. No me equivocaré demasiado al respecto al afirmar que tuvo mucho que ver el crecimiento de la población europea, la caza indiscriminada y la revolución industrial y su consiguiente ataque a los bosques centroeuropeos.

El Toro de Lidia no existe ni ha existido nunca como raza, tal y como demuestra que en un inicio, en la fiesta taurina se toreaba a cualquier bovino, independientemente de su sexo o edad. Fue con el paso de los siglos (hablamos de una actividad milenaria), cuando se comenzó a realizar una selección para encontrar ejemplares adecuados para tal actividad, hecho que generó la creación de las ganaderías a tal efecto durante el transcurso del siglo XVIII.

Se usa como argumento para hablar de especie independiente del toro doméstico el hecho de que el “toro bravo” tiene un carácter y reacciones distintas ante las situaciones a las que puede hacer frente en las corridas u otras actividades que estamos desentrañando. Si tal argumento se acepta sería la primera vez que el comportamiento de un individuo de una especie, el cual además ha sido inducido por el ser humano, se convierte en hecho suficientemente importante como para considerarlo miembro de una especie o raza distinta, obviando el hecho de que no existen diferencias en la cadena de ADN entre el “toro bravo” y el doméstico.

Para concluir y cerrando el círculo de esta exposición, se dice que el Toro de Lidia se extinguiría en caso de que acabáramos con la fiesta nacional. Aceptando el inexistente hecho de que el Toro de Lidia es una especie o raza independiente, si realmente fuera necesaria su preservación, el uso de este animal para un espectáculo en que se acaba con su vida no parece el mejor medio para lograrlo. Si realmente se considerara tal hecho, la única solución efectiva sería el apostar por su protección, y reproducción y vida en cautividad para posteriormente ser devuelto a donde pertenece, a la naturaleza, ya que lo consideramos un animal salvaje. En caso de que no lo sea, y lo consideremos un animal doméstico, ¿no veis cierta contradicción en todo esto, consideración de especie o raza independiente y raza salvaje o animal doméstico?

Papás “responsables” manteniendo vivas nuestras tradiciones
El Estado se convierte en adalid de la preservación de nuestra salud prohibiendo que fumemos en determinados lugares, persiguiendo que consumamos determinadas sustancias, desaconsejando el consumo de alcohol en determinados foros… Sin embargo, no hace nada para evitar que la gente se juegue la vida delante de un animal de 500 kilos, ya no solo en un recinto cerrado como es una plaza de toros, sino en las calles de nuestros pueblos a las que se puede acceder libremente solamente saltando un vallado inútil y que no separa a los preparados para jugarse su vida de los que no lo están. ¿Alguien lo entiende?

El Estado gasta al año cerca de 500 millones de euros en subvencionar las fiestas taurinas simplemente con el pretexto de su mantenimiento como bien de interés general y el peligro en que se encuentra esta supuesta raza. Ya hay encuestas que demuestran que tal celebración solamente cuenta con el apoyo del 25% de los españoles. ¿Hasta cuándo vamos a continuar permitiéndolo?

NOTA: Adjunto enlace a una de las múltiples campañas que en Actuable.es hay en activo para acabar con el maltrato animal. Esta en especial hace referencia al Toro de la Vega. http://actuable.es/peticiones/exijamos-al-ayuntamiento-tordesillas-el-toro-la-vega

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Fuentes:
http://redjoven.proyectoequo.org/

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