Preguntas y respuestas frecuentes sobre MEDITACION

Preguntas y respuestas sobre la MEDiTACION

1. ¿Por qué debemos guardar silencio cuando meditamos?

Todos nuestros esfuerzos van enfocados a calmar la mente. Ya hemos visto que la mente es muy parlanchina. Aunque nosotros queremos que la mente observe la respiración, apenas si observa un par de respiraciones y vuelve a su viejo hábito de pensar y hablarse a sí misma sin cesar. Queremos que se tranquilice y se dedique a la tarea de observar la respiración, pero a pesar de todos nuestros esfuerzos, no se calma. Y si encima hablas con otros meditadores, estarás alimentando a la mente con más material sobre el que pensar. Mientras intentas meditar, la mente pensará en esta conversación, debilitando así tu meditación. Los demás tampoco meditarán bien. Tenemos la costumbre de desperdiciar nuestra energía hablando innecesariamente y sin cesar. Nuestras conversaciones deberían tener siempre un propósito. Pero, por ahora, nuestra tarea consiste en meditar, y esto lo hacemos observando un silencio absoluto.

2. ¿Qué relación hay entre la respiración y la mente?

Observamos la respiración, y al hacerlo, empezamos a conocer nuestra propia mente. Según vamos conociendo la mente, también podemos reformarla. La mente y la respiración están estrechamente vinculadas. Esto se hará más evidente a medida que avanzas en el camino de la meditación. Al observar la respiración, pueda que en la mente surjan pensamientos de ira. Notarás que el ritmo normal de la respiración se altera, que ésta se hace más rápida y más pesada. Y en el momento en que la mente se libera de la ira, la respiración se vuelve normal. Esto demuestra que los trastornos de la mente están relacionados con nuestro proceso de respiración. Al seguir meditando, lo comprenderás mejor. Pero sólo entenderás este fenómeno con claridad si trabajas solamente con la respiración. Si le añades algo a la respiración, entonces no lo podrás comprender. Por eso, sólo trabajamos con la respiración. La respiración está relacionada no sólo con el cuerpo, sino también con la mente. Cuando inhalamos, los pulmones se llenan de aire y cuando exhalamos, se vacían. Esta es la relación entre la respiración y el cuerpo. Y, como acabamos de explicar, cuando surge una impureza en la mente, se perturba el ritmo normal de la respiración. Esa es la relación entre la respiración y la mente.

3. Nos ha pedido que vivamos en el presente. ¿Esto implica que no deberíamos planificar el futuro en lo absoluto?

Ciertamente, no es prudente vivir en el presente sin pensar en absoluto en el futuro. Al observar la respiración, también te vas haciendo consciente del funcionamiento de la mente. Habrás observado que, para la mente, se ha convertido en un hábito permanente generar incesantemente pensamientos sobre el pasado o el futuro. La mente no quiere centrarse en su tarea actual de observar la respiración. Cuando la mente se dedica a pensar en el futuro, su energía se ve mermada, por lo que no puede alcanzar su máximo potencial para trabajar en la tarea que tiene entre manos. Y cuando por fin llega el momento de tomar la acción adecuada, la mente ya ha agotado toda su energía. Por tanto, con la mente firmemente arraigada en el presente, piensa y planifica la tarea inmediata que tienes entre manos. Fija tu meta y tenla presente, camina paso a paso hacia ella. Una vez que hayas establecido tu objetivo, no pienses más en ello. Así, cada paso que des será un paso en el presente. Y presta atención a cada paso que das. Esto eliminará toda posibilidad de cometer errores.
Quizás te preguntes cómo serás capaz de llevar tu vida sin hacer planes para el futuro. Tenemos una reserva limitada de energía, y por lo tanto debemos utilizarla de forma prudente. Sólo debemos utilizar tanta como sea necesaria para planificar el futuro. Tenemos la tendencia de agotar nuestra energía de forma innecesaria, atormentando la mente con pensamientos sobre el futuro. “Esto puede ocurrir o no. ¿Debo hacer esto o no?” Permítete dar rienda suelta a estos pensamientos sólo cuando sea necesario. En este momento, tu trabajo es observar la respiración, y así aprender a permanecer en el presente. Si adoptamos la costumbre de permanecer firmes en el presente, seremos capaces de dar correctamente el siguiente paso. Por lo tanto, para establecer este patrón de comportamiento de la mente, hacemos hincapié en mantenernos en el presente.

4. ¿Significa esto que no debemos tener ambiciones?

Tener ambiciones no es malo, en absoluto. Nos permite establecer una meta clara para nuestras vidas. Por ejemplo, estudiamos para satisfacer cierta ambición, o hacemos meditación con un fin determinado. Pero si nos apegamos a nuestra meta y nos preocupamos constantemente por ella sin hacer ningún esfuerzo para lograrla, entonces es inútil tener ambición alguna. ¿Qué sentido tiene ser ambicioso si esto te impide tomar la acción correcta? Fija tu objetivo y a continuación procura alcanzarlo. Si tienes sed, ve a buscar agua. Llorar y preocuparte porque no tienes agua no te ayudará a saciar la sed. Haz un esfuerzo en obtener agua, bebe y sacia tu sed. ¿Qué hay de malo en esto? Del mismo modo, no hay nada malo en tener una ambición buena y esforzarse para alcanzar dicho objetivo. Pero si te obsesionas con él y no haces más que preocuparte, sin hacer ningún esfuerzo por cumplirlo, te perderás y no alcanzarás tu meta. Ni siquiera una ambición buena tendrá éxito. Así que asegúrate de tener la ambición adecuada y esfuérzate mucho para lograrla.

5. ¿Por qué estoy incómodo físicamente? ¿Por qué mientras medito siento ansiedad, dolor de cabeza y de espalda, nauseas, etc.?

Es bueno si sientes este tipo de malestar durante la meditación. No dejes que esto te inquiete. Pero debes comprender la causa subyacente. Esto es debido a esta técnica de meditación. Observarás que, mientras tu mente sigue centrada en la respiración, no genera ningún deseo ni aversión. Cuando la mente se vuelve pura, tiene una reacción explosiva con la carga acumulada de impurezas, y esto aparece en la superficie del cuerpo en forma de distintas molestias. Esto lo podremos comprender mejor si usamos un símil. Si tenemos brasas ardiendo en el fuego y les echamos un poco de agua, ¿qué sucede? El agua está fría y las brasas están calientes. El contacto entre las brasas calientes y el agua fría producirá un fuerte siseo. Esta reacción es el resultado de juntar dos cosas con características radicalmente opuestas. Si seguimos rociando agua sobre las brasas, cada vez habrá un siseo, pero poco a poco las brasas se irán enfriando y dejarán de sisear. Del mismo modo, cuando la mente se concentra, se vuelve pura y esto supone un alivio. Estos breves momentos de pureza son como rociar agua en las brasas de la negatividad. Su contacto genera todas estas molestias físicas, como dolor de cabeza, dolor de espalda, inquietud, náuseas, dolor en los pies, etc. No te molestes ni te desalientes. Poco a poco, desaparecerán. Así como las brasas se enfrían si las rocías continuamente con agua, de forma similar estas molestias también se curarán. No te harás daño. Así que no te inquietes.

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Fuentes:
http://www.children.dhamma.org/

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